miércoles, 10 de octubre de 2007

EL CAMBIO CLIMATICO EN CHILE


EFECTOS DEL CAMBIO GLOBAL EN CHILE

Introducción

Durante miles de millones de años el planeta y la biosfera han estado cambiando. Esto ha sido así desde mucho antes de la aparición de nuestra especie, pero lo nuevo es que el cambio actual está ocurriendo muy rápido, desde el punto de vista de la capacidad de respuesta de los subcomponentes del sistema y, muy importante, es precisamente el hombre quien lo genera.
En el pasado, la especie humana fue más bien receptora de los cambios sobre el planeta y debió adaptarse a ellos (piénsese en las glaciaciones, por ejemplo). Ahora el hombre está produciendo o induciendo las modificaciones, y éstas son tan vastas y profundas que apenas somos capaces de comprenderlas. Los cambios son muy rápidos, lo que limita el tiempo de respuestas que pueden mostrar los subsistemas abióticos y bióticos.
Esto es importante ya que la adaptación biológica a los cambios demora generaciones, y el proceso que hemos desencadenado tiene un tiempo de recambio muy inferior al tiempo generacional de muchos de los organismos que habitan la biosfera. Lo más preocupante es que las modificaciones son cada vez más frecuentes, es decir, se trata de una tasa de cambio creciente. Tampoco cabe duda que la especie humana es una adición reciente (cerca de 3 millones de años) a la economía de la naturaleza, y que por su posición de consumidor en el ecosistema puede y debe alterarlo para su existencia.
En otras palabras, la existencia humana implica a lo menos algún cambio en la biosfera. Es importante percibir que la creación de alimentos y otros bienes para nuestra especie sólo ocurre por transformación de los recursos existentes. Generalmente, la producción de alimentos, fibras y sustancias que requerimos para nuestra existencia implica una simplificación de los ecosistemas.
Además, la especie humana, consciente o inconscientemente, vierte sus residuos al ambiente, en el convencimiento de que la naturaleza reciclará los desperdicios y los transformará en materias primas que podrán reutilizarse. Reconocer estas dos funciones de los ecosistemas, producción y reciclaje, es clave para entender el proceso de cambio global en que estamos inmersos.


CAMBIO CLIMATICO EN CHILE

El Cambio Global de Origen Antrópico.

Históricamente, el hombre ha tenido un papel menor en el manejo de los flujos de materia en los ecosistemas y en la transformación de los paisajes. Hoy esto ya no es así; el hombre se ha convertido en una especie "clave", un agente de transformación ecosistémica a nivel planetario al perturbar todos sus componentes, si bien las transformaciones de la biosfera no son siempre equivalentes en sus distintas regiones. Estas diferencias geográficas podrán llevar a pensar que se trata de un conjunto de problemas separados, sólo nacionales o regionales, pero con ello se negaría la globalidad de las transformaciones, lo cual dificultaría su comprensión y eventual solución. Sabemos que los ecosistemas se alteran de distintos modos cuando son perturbados por el hombre, y que no existe un principio que asegure su sustentabilidad.
Es decir, no se ha descubierto ningún principio o ley que asegure que los ecosistemas tolerarán nuestras perturbaciones sin degradarse. Baste recordar la desertificación como caso extremo y ejemplar, que los chilenos hemos producido tanto en las zonas áridas del Norte Chico como en las zonas boscosas de Coyhaique.

En el pasado, las alteraciones antrópicas fueron menores y más espaciadas, y la influencia humana no revistió mayor importancia. Ahora, las perturbaciones ocurren a gran escala en todas partes y en todos los componentes del ecosistema Tierra. Han dejado de ser independientes entre sí y pasado a formar parte de un solo gran fenómeno de escala planetaria. Debido a la globalización de la economía, los grandes volúmenes involucrados, el aumento de las distancias entre los centros de producción y demanda de productos, y la integración casi fisiológica que ha mostrado la biosfera, se ha desencadenado un proceso de cambio totalmente nuevo que tratamos de entender para poder guiar, mitigar o evitar sus consecuencias negativas.

El cambio global se refiere a todos los cambios que se están produciendo en forma más o menos simultánea en todo el planeta, tales como: El aumento de la población humana y su presencia en toda la biosfera, los cambios en el uso humano de la superficie y atmósfera planetarias, las alteraciones en los flujos de sustancias y elementos químicos, el aumento en las concentraciones urbanas. Todos estos síntomas podemos reconocerlos en Chile, y este capítulo intenta mostrar que estos cambios locales son parte de un fenómeno planetario.
El cambio global nos afecta, estamos inmersos en él. Lo que se describe en este libro no son sólo problemas chilenos, sino parte de fenómenos globales que están dando de una u otra forma en todo el planeta, y cuyo factor común es la presencia del hombre y las transformaciones profundas que está introduciendo en la filosofía planetaria. Los cambios no sólo son muy rápidos sino además novedosos desde el punto de vista biológico y cultural; los entendemos sólo parcialmente y estamos todos casi igualmente faltos de herramientas conceptuales y tecnológicas para enfrentarlos.


La Población Humana y su Impacto Ambiental

Uno de los fenómenos más complejos de interpretar en relación con el cambio global es el de la población humana. La especie humana ha experimentado durante los últimos miles de años, y especialmente en los últimos 500, un crecimiento y cambios sin precedentes en su distribución poblacional. El aumento poblacional ha ocurrido en casi todos los países, pero especialmente en los del Tercer Mundo, incluido Chile.
Una misma cantidad de población humana, incluso una misma densidad, puede tener efectos ambientales muy distintos, dependiendo de sus relaciones en el entorno. Tecnología mal aplicada o exceso de demanda por sobre lo que el ecosistema es realmente capaz de tolerar, pueden tener efectos de transformación de tipo degradativo. La historia ecológica de Chile nos enseña que éste es el origen de parte de la degradación ocurrida con algunas especies, paisajes, acuíferos, lagos, ríos, etc. La degradación ambiental es equivalente, desde el punto de vista ecológico, a una reducción de la superficie y del potencial natural del país y, por lo tanto, debe ser una preocupación fundamental de toda la población.

Una población con economía de subsistencia, sin acceso a oportunidades de tecnología y crédito, puede tener efectos desbastadores sobre el ambiente al generar una degradación progresiva del entorno en su intento por sobrevivir a expensas de un medio que cada año tiene menos capacidad de sustentarla. En Chile se conocen casos de este tipo, y aún hoy tenemos un porcentaje considerable de población que no ha sido adecuadamente absorbida por los centros industriales, y vive desde el Norte Chico a los bosques del sur en una economía de supervivencia que lenta e imperceptiblemente va degradando aún más los recursos de paisaje.

La población humana no debe ser vista sólo como número de personas que alimentar y educar, como recurso, sino también por su efecto sobre el ambiente. Una evaluación del impacto humano sobre la biosfera debe considerar el efecto total producido y compararlo con la capacidad del ecosistema para tolerar el tipo y la cantidad de presión antrópica ejercida en las condiciones tecnológicas actuales. Son estas presiones las que producen degradación.
En el futuro puede que ambos factores cambien, pero también es posible que la degradación ya se haya producido. El Norte Chico, por ejemplo, fue degradado (desertificado) en momentos en que nuestra percepción y tecnología eran muy diferentes. Es posible que hoy, enfrentados a la misma situación, no permitiríamos los usos no sustentables que en está época le hicieron, o propiciaríamos escenarios de uso muy distintos. Ahora el daño está causado y el ambiente ya ha sido degradado. La recuperación de esas enormes superficies es casi imposible económicamente, ya que existen otras urgencias que estarán siempre presentes.
Si bien podemos ponerle precio a unas hectáreas desertificadas, es difícil evaluar qué precio tiene para Chile la degradación del Norte Chico. Desde el punto de vista de capacidad de sustentación de población humana, el cambio del Norte Chico ha significado ciertamente una reducción de ella. Sabemos que las capacidades de sustentación de las distintas zonas del país son diferentes, y para cada zona deben investigarse tanto los efectos ambientales producidos por la población existente como los esperables por la población proyectada en caso de continuar el tipo de relación con el ambiente.
Si existe degradación ambiental, aunque la densidad humana parezca baja comprada con la de otras partes del país o del planeta, se deben investigar sus causas y determinar los cambios necesarios. Debido a que los cambios ambientales pueden ser de difícil reversibilidad, como con la desertificación, o imposibles de recuperar, como cuando se extinguen especies, es importante que los cambios correctivos se lleven a cabo en un plazo suficientemente corto como para no seguir degradando el potencial natural de una zona. No es el propósito de este capítulo detallar todos los problemas globales, pero sí describir la dinámica general en que estamos insertos, permitiendo contextualizar los problemas ambientales descritos en otros capítulos. A continuación nos referimos a algunos de estos problemas.

El Efecto Invernadero

Unos de los cambios que el hombre está produciendo es sobre la composición de la atmósfera, y una parte de él alude a la disminución del gas ozono y sus posibles consecuencias sobre los organismos. Este cambio es producido por los denominados gases con efecto invernadero, tales como: anhídrido carbónico (CO2), metano, cloruflurcarbonos y vapor de agua. Como es sabido, estos gases tienen la capacidad de permitir el paso de la radiación solar incidente y, he aquí el problema, impedir el paso de la radiación reflejada por la superficie del planeta, atrapando la energía y produciendo su calentamiento.
Evidentemente, en la medida que aumenta la concentración de estos gases en la atmósfera mayor es su calentamiento. Es importante notar que el efecto invernadero es un fenómeno natural, no es nuevo en la historia del planeta, y se llama así por analogía con el calentamiento que se produce en los invernaderos como consecuencia de un fenómeno similar que atrapa el calor. Por ello la temperatura de la Tierra es de 32º C más alta de lo que sería sin gases invernadero, y la temperatura promedio de los planetas Venus, Tierra y Marte coincide con la calculada sobre la base de este efecto.
No debe entonces sorprender que al aumentar la concentración atmosférica de los gases invernadero en la Tierra, como consecuencia de algunos procesos industriales, quema de los bosques y otros, aumente la temperatura. De hecho, se sabe que, al menos en los últimos 160.00 años, ha habido una buena correlación entre la temperatura del planeta y la concentración de gases invernadero. En consonancia con estas observaciones, desde comienzos de la Revolución Industrial la concentración de CO, atmosférico ha aumentado de 280 a 350 partes por millón (un 25%), y el incremento térmico medido ha sido de cerca de 0,5º C.

EFECTO INVERNADERO

Consecuencias del Aumento del Efecto Invernadero

No hay certeza real, no podría haberla, sobre lo que ocurrirá en el futuro. Se sabe que si se continúa inyectando gases con efecto invernadero a la atmósfera la temperatura promedio continuará aumentando. La incerteza se refiere más bien a la velocidad, magnitud y distribución de los cambios, así como a los efectos que los cambios climáticos puedan producir sobre los ecosistemas y las sociedades humanas. La organización Meteorológica Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente establecieron en 1988 un grupo de alto nivel denominado Panel Intergubernamental sobre Cambios Climáticos, para estudiar los posibles cambios climáticos. El propósito de este capítulo no es dar una descripción detallada del problema, sobre el cual existen muchos libros y publicaciones, sino hacer un breve resumen del estado del conocimiento.

Para realizar predicciones sobre del cambio climático, los meteorólogos construyen modelos de simulación denominados Modelos de Circulación Global (en inglés, Global Circulatión Models o GCMa), que intentan reproducir los fenómenos de circulación atmosférica y oceánica, y los intercambios de calor y agua que estarían produciendo a nivel planetario
Debido a los importantes vacíos de conocimientos actuales, y a la capacidad todavía reducida de los mejores computadores existentes, los modelos aún elementales y difieren mucho en sus descripciones. Por un lado, la grilla en que parcializan el mundo es muy gruesa, en general entre 4 y 8º de longitud. Por esto, accidentes geográficos como la Cordillera de los Andes, capaces de generar cambios climáticos importantes en distancias de sólo 299 km., no aparecen representados en los modelos. Esta baja resolución implica limitaciones muy serias cuando se quiere discutir los cambios a nivel regional o nacional.

Por otro lado, los modelos difieren en sus premisas y en los procesos que consideran, y todos son incompletos. Distintos modelos incorporan distintas retroalimentaciones entre componentes, e incluso distintos componentes, como por ejemplo los océanos y las nubes que se podrán formar. Por ello no es extraño que sus descripciones de los climas de Sudamérica, en función de la precipitación y temperatura, estén en discrepancia con las mediciones. Las predicciones que se hacen para cuando la cantidad de CO2 atmosférico (en realidad la suma de los efectos de todos los gases invernadero expresadas como efecto sólo de CO2) sea el doble en relación a la actual, también difieren entre sí. Algunos modelos presiden sequías donde otros predicen aumentos de precipitación, y aún los incrementos térmicos anticipados son desiguales en las distintas conceptualizaciones.

A modo de ejemplo, aunque sin afirmar que tales predicciones son buenas, se han construido diagramas climáticos para localidades ubicadas en la costa occidental a latitudes comparables en Chile y Norteamérica. Como se sabe, estas cosas tienen en la actualidad una gran similitud fisionómica, y es posible observar secuencias antiparalelas de paisajes desérticos a bajas latitudes, matorrales a latitudes intermedias, y bosques lluviosos templados a altas latitudes. Para ejemplificar el estado de las predicciones teóricas, se efectuó una comparación entre datos reales y simulados por modelos (obtenidos en parte bajo el auspicio del proyecto FONDECYT 614-1989) para dos concentraciones de CO2: la actual y otra equivalente al doble de ella. Se usaron los datos generados a partir de tres GMECs: el GFDL (Estados Unidos), el GISS (Estados Unidos), y el UKMO (Reino Unido).
En primer lugar se construyeron los diagramas climáticos reales a partir de los datos de las estaciones meteorológicas respectivas en los últimos 15 años. Luego, se compararon esos diagramas con los generados por los modelos para una concentración de CO2 como la actual. Como los resultados difieren mucho entre sí, para cada localidad se seleccionó el modelo que más se asemejara a los datos observados, descartando los otros dos. El criterio de semejanza fue la mínima diferencia de precipitaciones y temperaturas medias para todos los meses.
Los resultados que ejemplifican el estado de algunos de los mejores modelos actuales (se muestran figuras 7.1 .7.10?) Cada figura contiene el diagrama climático real (arriba), el del mejor modelo para la actual concentración de CO2 (centro), y el predicho por ese modelo para cuando la concentración de CO2 sea el doble de la actual (abajo)

Al comparar las figuras es evidente que no existe un único modelo que describa con mayor semejanza toda la situación climática actual. Sin embargo, el UKMO es el mejor la describe en casi todas las localidades de Norteamérica analizadas, con excepción de la localidad de Jeneau (58º N) en Alaska, donde el modelo seleccionado fue el GISS. Para Chile el modelo GFDL produce, para la actual concentración de CO2, los resultados más semejantes al diagrama climático real para todas las localidades analizadas. La semejanza entre los modelos y el diagrama real tiende a ser mayor para las localidades norteamericanas que para las chilenas, y es particularmente baja para las localidades chilenas al norte de los 30º S, donde el efecto de pantalla de la Cordillera de los Andes y el efecto desencante de la corriente fría de Humboldt no fueron considerados. Se infiere que los cambios climáticos no serán paralelos en ambos continentes, y que la antisimetría de los paisajes en sus márgenes occidentales se perdería o disminuiría.

A fin de describir lo que anticipan los modelos, sin considerar que sus predicciones son "correctas", es posible comparar las temperaturas anuales promedio con las predicciones de los modelos para la concentración actual y para el doble de CO2, los resultados para Chile y Norteamérica en la figura 7.11, sugieren que el cambio significaría para todas las latitudes un aumento de temperatura de más de 3,5º C, pero con diferencias entre ambos hemisferios. En Chile, el cambio sería mayor a medida que aumenta la latitud, mientras en Norteamérica esta tendencia no se advierte claramente, pareciendo incluso inversa.

La gran discrepancia entre los indicado por los modelos y lo medido revela que ellos son aún inadecuados como predictores climáticos a escala local. A pesar de ello, a continuación se resumen algunas de las predicciones más actualizadas. Respecto al calentamiento global se anticipan aumentos de temperatura de 2 a 5º C en promedio una vez que se duplique el CO2. Este efecto, debido a la presencia de otros gases, se produciría entre los años 2.030 y 2.050. Por la asimetría ínter hemisférica el aumento de temperatura se sentirá unos 20 a 30 años antes en el Hemisferio Norte que en el Sur. Una predicción reciente que considera la asimetría entre hemisferios anticipa que los cambios serán mucho más lentos y de menor envergadura en nuestro hemisferio (ver figura 7.12?). Debe considerarse que estas predicciones anticipaban para la actualidad incrementos de temperaturas mayores que los medidos. De ser acertadas, corrigiendo por el incremento medido, los sectores más australes de nuestro país apenas percibirán la duplicación del CO2 en los primeros decenios del próximo siglo, con el incremento de temperatura del orden de 0,5º C.

Es necesario repetir que estos valores son muy discutibles, pues no se entiende bien el papel que podrían jugar algunos elementos de la biosfera como las nubes. El agua es un gas invernadero y podría hacer subir la temperatura, pero, por otro lado, si aumenta la nubosidad una fracción mayor de la radiación incidente sería reflejada por las nubes y la temperatura podría aumentar en menor magnitud. En relación al ciclo hidrológico, se espera que con el aumento de temperatura aumente la evaporación y la nubosidad, lo que aumentaría las precipitaciones, aunque no hay consenso de si será sólo el invierno y en todas partes por igual. Algunos modelos predicen desecación en algunas áreas y aumento de precipitación en otras, pero, sin embargo, no logran coincidir entre sí.

Al considerar el nivel de los mares, se cree que el aumento de temperatura produciría derretimiento a nieves y glaciares, que serían parcialmente compensados por los aumentos de precipitaciones sólidas sobre las grandes masas todavía heladas de Groenlandia y de la Antártica. Se espera que el aumento neto en el nivel de los mares sea del orden de 1-2 mm por año, y que llegue a unos 50 cm con la duplicación de CO2. Sobre este punto también existen muchas discrepancias entre los modelos, no obstante, el aumento del nivel de los mares es una posibilidad real.

Otro aspecto es la reducción en la temperatura de la atmósfera. Como consecuencia del efecto invernadero, más calor quedaría atrapado en la atmósfera, y la estratosfera se enfriaría. Debido a ellos se favorecería la desintegración química del ozono y habría un aumento en el agujero de ozono antártico. Los clorofluocarbonos jugarán aquí un papel dual, como gases con efecto invernadero y facilitadores de la reducción del ozono. En general, las predicciones globales parecen más confiables que las continentales, y las efectuadas para pequeñas áreas o países (como Chile) son absolutamente poco confiables.

Respecto a los ecosistemas, es deseable poder anticipar los cambios climáticos que pueden tener lugar en ellos y sus respuestas, para explorar además sus consecuencias sociales. Lamentablemente, como se mostró hay dificultades para predecir las consecuencias ecológicas del cambio del clima. Es importante mencionar que desde hace varios años se trabaja en distintas partes del mundo para mejorar el entendimiento de estos cambios. Por otra parte, nunca se han estudiado los efectos de corto o largo plazo al aumentar simultáneamente la temperatura y CO2 , para los organismos , y variar la cantidad de agua disponible. Algunos experimentos muestran respuestas de ecosistemas completos son todavía desconocidas, al igual que para las cadenas tróficas que podrían tener distinta sensibilidad. Sin embargo, ésta también es un área donde existen grandes proyectos internacionales de investigación, y en la que continuamente están apareciendo novedades.

Otro aspecto poco conocido es el de las reacciones humanas ante los cambios climáticos y sus consecuencias. Es de esperar que ante cambios en la distribución de las potencialidades del planeta se observen respuestas psicológicas individuales, así como económicas, sociales y geopolíticas. Por ello, dependiendo de la magnitud local y relativa de los cambios climáticos, podría haber cambios importantes en el orden mundial vigente. También las respuestas humanas ante el cambio climático están siendo investigadas, y es de esperar que en los próximos años se conozca mejor el tema.

Cambio Global en Chile

Ante la magnitud del cambio en cierres, donde se sugiere que habrá cambios en muchas variables simultáneamente y muchas de las cosas que damos por sentadas ya no serán así, cabe preguntarse por las estrategias que países pequeños, como Chile, deben adoptar. En base al elemento disponible es posible hacer un par de sugerencias que podrían contribuir a su diseño.

Pareciera que dos elementos fundamentales de esa estrategia deberán ser, por un lado, mantenerse informados acerca de qué se sabe de los cambios y cómo afectarán a distintas partes de la biosfera y, por otro, ponderar la importancia que los distintos componentes del cambio global podrían tener en Chile. Se mencionó que el cambio global ya se está produciendo, que su complejidad es mayor que la de cambios pasados, y que se está sólo empezando a comprender su magnitud y significado. Sin duda la mejor manera de compenetrares con lo que sucede es aprender lo que se investiga en otras partes y relacionar esos descubrimientos con la situación chilena. No aparece razonable intentar investigar lo que podría suceder en Chile manteniéndose aislado de los avances en el resto del mundo, pero es necesario investigar cómo se dan los fenómenos en el país. Sabemos que la particularidad de los ecosistemas locales es tanta como para que, ni en Chile ni en ninguna otra parte del mundo, pueda descansarse sobre resultados obtenidos en otros lugares y confiarse que los sistemas locales responderán en forma similar. Es preciso averiguar cómo responderán nuestros ecosistemas y cómo podrían mitigarse los cambios en sociedades como la nuestra.


Por otro lado, todos los aspectos del cambio global no afectan a todos los países con igual importancia, ni tienen la misma velocidad de desarrollo. Como se mostró, la evidencia disponible sugiere que el cambio climático sería relativamente lento en Chile, comparado con lo esperado a latitudes similares en el Hemisferio Norte. Pero los cambios asociados a la industrialización, al cambio de uso de la tierra y de los recursos, podrían ser mucho mayores y más rápido. En otras palabras, y a modo de hipótesis, podría ser que los cambios debido al cambio de uso de la tierra y la industrialización fuesen tan rápidos y desbastadores que los cambios climáticos queden enmascarados. Por ejemplo, podría ser que cuando haya transcurrido suficiente tiempo y se den las condiciones para verificar el efecto del cambio climático sobre la distribución de los bosques de Chile, ya no queden bosques porque han sido sobreexplotados. Lo mismo podría suceder con otros ecosistemas y con distintas especies.


De tal modo es preciso mantenerse informado del conocimiento existente sobre los cambios globales, puesto que por la globalización de la economía mundial los efectos locales son tan importantes como los relacionados con otros centros de producción y consumo. Esto ocurrirá más rápido en la medida que entendamos que nuestros problemas son parte de un fenómeno más general. Pero, también es necesario revaluar continuamente la importancia de los distintos aspectos del cambio global y cómo ellos afectan a los ecosistemas de nuestro país y a su sociedad. Los más capacitados y más interesados en hacerlo somos los chilenos. El país no puede permanecer al margen de la investigación sobre el cambio global que se está produciendo, a riesgo de depender de interpretaciones hechas por otros en base a realidades ecológicas y sociales diferentes.
Por:
http://web.usach.cl/ima/


Cambio Climático


Por más de un siglo, las personas han dependido de combustibles fósiles como el petróleo, el carbón y el gas para suplir sus necesidades energéticas. En la actualidad, la humanidad y el medioambiente están sufriendo las consecuencias del uso de dichas fuentes de energía no renovable. El calentamiento global, provocado por la quema de combustibles fósiles, constituye el deterioro medioambiental más grave que se debe enfrentar hoy.


Salvemos el clima


Las personas están provocando cambios en el clima - que hizo posible la vida en la tierra - y los resultados son desastrosos: condiciones meteorológicas extremas, tales como las sequías e inundaciones, la alteración de las reservas de agua, los deshielos en las zonas polares, el aumento del nivel del mar, y la pérdida de los arrecifes de coral entre muchos otros.
Científicos y gobiernos de todo el mundo coinciden en la última y más evidente prueba de que el hombre es el responsable del cambio climático, en sus impactos y en las predicciones de los sucesos venideros.


Aún no es demasiado tarde para disminuir el calentamiento global y evitar la catástrofe climática que predicen los científicos. Las soluciones ya existen: las fuentes de energía renovable como la eólica y la solar ofrecen abundante energía limpia, segura para el medioambiente y, además, conveniente para la economía. Otros tipos de tecnología verde, como por ejemplo la tecnología refrigerante Greenfreeze, son alternativas viables para reemplazar las sustancias químicas que producen el cambio climático.


Las empresas, los gobiernos y los individuos deben comenzar a incorporar progresivamente soluciones energéticas sustentables limpias y a eliminar paulatinamente los combustibles fósiles. Se debe invertir más en materia de energía renovable, especialmente en las economías en vías de desarrollo, y de esta manera reemplazar la actual explotación de combustibles fósiles a gran escala.

Al mismo tiempo, se debe actuar inmediatamente a nivel internacional para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (gases responsables del calentamiento global); o dentro de poco el mundo podría verse enfrentado a un deterioro climático global irreversible.
La aprobación final del tratado sobre el clima en Marrakech en noviembre de 2001, que ratifica el Protocolo de Kyoto, representa el primer paso crucial en este proceso. Sin embargo, los objetivos sobre la disminución de gases de efecto invernadero acordados en Marrakech son sólo una parte de todo lo que realmente se necesita para detener el peligroso cambio climático; además, dicho Protocolo debe enfrentar duros ataques.


Estados Unidos se niega a firmar este tratado y a adoptar medidas para disminuir las emisiones. Con menos de un cinco por ciento de la población global, este país es el mayor productor del mundo de gases de efecto invernadero y el responsable del 25% de las emisiones a nivel mundial. Además, los gobiernos continúan subsidiando a las industrias de combustibles fósiles, lo que hace que la energía contaminante sea económica mientras que las soluciones energéticas limpias continúen sin financiamiento.Greenpeace está llevando a cabo campañas a nivel mundial en varios frentes con el fin de detener el cambio climático; desde la campaña para presionar a ExxonMobil y George W. Bush a colaborar con el resto del mundo en esta tarea, hasta la realización de investigaciones y promoción de soluciones energéticas limpias.
Por Greenpeace Chile


Cambio climático: sus efectos en Chile y las acciones para combatirlo

Ni aislado al sur del mundo, ni protegido por el Océano Pacífico, Chile se salva de los efectos del calentamiento global. La buena noticia, es que ya se están tomando medidas para enfrentarlo y todos pueden contribuir.

En la conmemoración del día mundial de la Tierra, el 22 de abril, no había mucho que celebrar: el planeta está enfermo. Así lo evidencian los datos recogidos desde 1998 por 2.500 científicos de todo el mundo, cuyas conclusiones son categóricas.

Existe un 90% de probabilidad de que el cambio climático se esté produciendo por la emisión humana de gases invernadero y no por un proceso natural. Así lo sostiene el
primer informe de 2007 del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC). Hambrunas, sequías, inundaciones, enfermedades, migraciones y extinción de especies, son algunos de los efectos que se vislumbran, según su más reciente informe entregado en Bruselas, sobre los “Efectos, adaptación y vulnerabilidad” del cambio climático.

Para principios de mayo, se espera el último informe del IPCC con las medidas y costos para controlar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los datos están sobre la mesa y ahora corresponde a los países, gobiernos y ciudadanos hacerse cargo. Vea en este artículo qué efectos tendrá el cambio climático en Chile, con qué información se cuenta y cómo hacerle frente.

El calentamiento global causado por el efecto invernadero consiste en que los gases que componen la atmósfera retienen el calor del sol y evitan que escape al espacio, manteniendo al planeta en una cierta temperatura. En esto intervienen gases como el CO2, el vapor de agua, el ozono, el metano y el óxido nitroso. Este efecto es algo natural y es en gran parte responsable de que se mantenga la vida en la Tierra. El problema, es que la concentración de estos gases ha aumentado un tercio desde la Revolución Industrial.


Efectos en Chile


Los efectos del calentamiento global no se han sentido con gran fuerza en el país debido a la influencia sobre el clima de los océanos que nos rodean. Además, la corriente de Humboldt también ayuda a mantener las temperaturas más bajas. Sin embargo, esto no nos exime de las consecuencias del cambio climático.
En los últimos 100 años la temperatura del planeta aumentó 0,7º C, según reportes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de Naciones Unidas (
IPCC). Once, de los últimos 12 años, han sido los más cálidos desde que comenzaron los registros históricos en 1850, y a nivel global, la actual temperatura es la más alta de los últimos mil años.

En nuestro territorio, diversos estudios acusan ya algunos cambios:


Las lluvias disminuyen: El Núcleo Científico Milenio FORECOS, de la Universidad Austral de Chile, documentó una sostenida disminución en las precipitaciones, en los últimos 71 años, tras analizar los registros de estaciones meteorológicas ubicadas entre Concepción y Puerto Aysén. En este período, en Valdivia las precipitaciones han disminuido en 540 milímetros. En la misma línea, datos de la Dirección Meteorológica de Chile, muestran cómo en los últimos 100 años las precipitaciones tienden a disminuir en la zona central del país. Forecos también observó una clara tendencia a la baja en los registros de caudales de ríos de la X Región.


Los glaciares retroceden: El 90% de los glaciares cordilleranos están disminuyendo. En tanto que en Campos de Hielo Sur se registran retrocesos de hasta 30 metros por año. Esto según estudios del Centro de Estudios Científicos (CECS) de Valdivia.
Aumenta el nivel del mar: Según el glaciólogo Gino Casassa, del CECS, el mar está aumentando su nivel a razón de 0,3 cm por año.
Hay cambios en la vegetación: Estudios realizados en base a los anillos de crecimiento de árboles, por el Núcleo Científico Milenio FORECOS sugieren que la distribución de la vegetación de la zona sur austral está sufriendo cambios importantes. “Se espera que los límites de distribución de algunas especies se desplacen hacia el sur, lo que podría afectar de manera importante la biodiversidad, distribución y abundancia de especies en los bosques nativos”, explican.

Esta es nuestra realidad, pero ¿qué predicen los informes del IPCC sobre los efectos que tendrá el calentamiento global en esta angosta y larga faja de tierra?

Para los próximos 100 años, se estiman:

Impactos en la pesca:

Un alza de la temperatura de las aguas, que afectaría la explotación de especies como el jurel, en la VIII Región, o la anchoveta, en la I y II Región; recurso fundamental para la industria de la harina de pescado.
La fauna marina chilena podría verse severamente alterada: actuales especies huirían por el alza de las temperaturas y llegarían otras desconocidas.

Un cambio en la salinidad del agua provocaría también el cambio climático, según el meteorólogo Jorge Carrasco. Esto modificaría la fauna existente en algunos fiordos o bahías productivas, debido a una variación del PH del agua que haría migrar a no pocas especies buscando condiciones más apropiadas para su subsistencia.
Aumentaría el nivel del mar (hasta 50 centímetros -en promedio- a lo largo del país), obligando a caletas y complejos portuarios a cambiar su posición.
La industria salmonera también se vería afectada, pues este recurso necesita aguas de temperaturas muy bajas para reproducirse.

Impactos en la agricultura:

El aumento de las temperaturas del centro del país y una baja en las precipitaciones, harán que parte de las actividades frutícolas tengan que desplazarse hacia el sur.
Las zonas más afectadas, por la baja de precipitaciones, serán las regiones V, VI y parte de la VII, y se prevé un incremento en la aridez del suelo.
La actividad forestal deberá adaptarse a este nuevo escenario climático.

Estudios criollos

La Comisión Nacional del Medio Ambiente (
CONAMA) encargó en 2005 un estudio al Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile para proyectar cómo sería el clima en Chile a fines del siglo 21.

Para ello se utilizó un modelo meteorológico creado por la Oficina Meteorológica del Reino Unido, y se trabajó sobre dos probables escenarios: uno moderado y otro severo. Los principales resultados de este estudio sobre "
Variabilidad climática en el territorio chileno en el siglo XXI", dicen relación con la temperatura y las precipitaciones:

En todo el país se apreciaría aumento de temperatura en ambos escenarios.
La mayor variación de temperatura sería en el norte grande y norte chico, y mayormente en la zona andina.
En el norte del país, en el sector altiplánico, se produciría un aumento de precipitaciones durante primavera y verano.
En el norte chico se estima un aumento pluviométrico durante el invierno.
En la zona central los resultados indicarían disminución de precipitaciones particularmente en latitudes medias (V a VIII regiones), y en las estaciones de verano y otoño.
En el sur (VIII a X regiones) habría una disminución de precipitaciones de hasta un 50% en verano, manteniéndose prácticamente inalterada la situación en invierno.

La región austral presentaría una disminución de la precipitación de un 25% aproximadamente, en verano, normalizándose hacia el invierno. En el extremo austral se apreciaría un leve aumento de las precipitaciones (de hasta un 20%), que se mantendría durante todo el año.
A estos resultados, se sumarán los datos aportados por distintos centros de investigación que actualmente estudian los efectos del cambio climático sobre el territorio, como el Departamento de Geofísica de Universidad de Concepción; el Instituto de Ecología y Biodiversidad (Iniciativa Científica Milenio); el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (Ceaza) de la Universidad de La Serena; el Departamento de Química de la Universidad Federico Santa María; el Centro de Estudios Científicos (CECS) y el Núcleo Científico Milenio FORECOS.


Haciendo frente al cambio


Ya en 1994 Chile ratificó la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, y en 2002, el Protocolo de Kyoto.

Existe un Comité Nacional Asesor en esta materia y en 2006 se elaboró una
estrategia nacional, que tiene como ejes principales el cómo adaptarse a los impactos del cambio climático, cómo mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero y crear y fomentar capacidades en este tema.

Actualmente se trabaja en un plan de acción, que debiera estar listo a fines de año, que oriente respecto a qué medidas tomar.

A juicio de la ministra de Medio Ambiente,
Ana Lya Uriarte, el Estado deberá diseñar y aplicar políticas públicas orientadas a mitigar los impactos y adaptarse a las realidades que vayan emergiendo, así como a involucrar al sector privado en cuanto a la innovación y gestión tecnológica del proceso productivo nacional.

Sostiene que este plan de acción deberá hacerse cargo de las realidades regionales y sectoriales con estrategias diferenciadas para su efectividad, y que la ciudadanía también tiene un rol fundamental en esto.

Algunas de las medidas que las autoridades han señalado para contrarrestar este fenómeno, son:
Aumentar la capacidad de riego
Implementar una política de construcción de embalses y aguas
Desarrollar los
biocombustibles
Promover el uso de energía renovables
Promover el uso sustentable del bosque nativo
Diseñar una estrategia de desarrollo de cuencas
Seguir promoviendo los proyectos de
mecanismo de desarrollo limpio (MDL).

Por otro lado, ambas cámaras del
Parlamento están al tanto de los últimos estudios. De hecho, la Cámara de Diputados acordó solicitar a la Presidenta de la República impulsar una campaña nacional orientada al uso eficiente de la energía, tanto en las actividades productivas, como en las conductas cotidianas y domésticas de la población.

Finalmente, si Chile quiere ingresar a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (
OCDE), deberá seguir haciendo frente a esta problemática ambiental que trae importantes efectos sociales y económicos.

Cómo todos pueden contribuir

Un simple acto, como cambiar una ampolleta, puede ayudar a enfrentar el fenómeno del cambio climático. Y es que cualquier medida que apunte a la eficiencia y ahorro energético sirve. Mientras menos energía demandemos, habrá menos quema de combustibles fósiles y menos gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Así, la lista de medidas que los ciudadanos pueden implementar para contribuir es larga:

Por cada kilowatt/hora de electricidad que se ahorra, se evita la emisión de aproximadamente 800 gramos de CO2 a la atmósfera.
Si pinta cielos y paredes de colores claros, puede ahorrar un 5% en energía.
Aproveche la luz natural. Use colores claros para decorar su casa, ya que absorben menos luz.
Una ampolleta eficiente de 20 watts, ilumina lo mismo que una ampolleta común de 100 watts, pero consume cinco veces menos; por lo tanto, iluminar con una ampolleta corriente cuesta cinco veces más caro.
Para producir 500 Kg. de papel es necesario el talaje de un árbol adulto. El consumo en Chile es de alrededor de 830 mil toneladas, lo que equivale al talaje de 1.660.000 árboles adultos.
Compre la menor cantidad posible de productos empaquetados (generan el 30% de la basura doméstica).
Apague los aparatos eléctricos cuando no los esté usando.
Evite filtraciones por puertas y ventanas.
Cocine con la llama justa. Si la llama sobrepasa el fondo de la olla, se pierde energía.
Si calienta mucha agua, guarde en un termo la que no utiliza.
Evite usar el auto en tramos cortos.

Podrá encontrar aún más recomendaciones en la
Guía para el uso eficiente de la energía, elaborada por el Programa País de Eficiencia Energética y Programa Chile Sustentable.
Y otras 51 medidas en esta
Guía de supervivencia del calentamiento global, de la revista Time, donde le señalan hasta cómo encargar una auditoria ambiental de su hogar… todo sea por contribuir a la salud del planeta.

http://www.bcn.cl/

EL CAMBIO CLIMATICO EN CHILE



Ni aislado al sur del mundo, ni protegido por el Océano Pacífico, Chile se salva de los efectos del calentamiento global. La buena noticia, es que ya se están tomando medidas para enfrentarlo y todos pueden contribuir.

En la conmemoración del día mundial de la Tierra, el 22 de abril, no había mucho que celebrar: el planeta está enfermo. Así lo evidencian los datos recogidos desde 1998 por 2.500 científicos de todo el mundo, cuyas conclusiones son categóricas.

Existe un 90% de probabilidad de que el cambio climático se esté produciendo por la emisión humana de gases invernadero y no por un proceso natural. Así lo sostiene el
primer informe de 2007 del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC). Hambrunas, sequías, inundaciones, enfermedades, migraciones y extinción de especies, son algunos de los efectos que se vislumbran, según su más reciente informe entregado en Bruselas, sobre los “Efectos, adaptación y vulnerabilidad” del cambio climático.

Para principios de mayo, se espera el último informe del IPCC con las medidas y costos para controlar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los datos están sobre la mesa y ahora corresponde a los países, gobiernos y ciudadanos hacerse cargo. Vea en este artículo qué efectos tendrá el cambio climático en Chile, con qué información se cuenta y cómo hacerle frente.

El calentamiento global causado por el efecto invernadero consiste en que los gases que componen la atmósfera retienen el calor del sol y evitan que escape al espacio, manteniendo al planeta en una cierta temperatura. En esto intervienen gases como el CO2, el vapor de agua, el ozono, el metano y el óxido nitroso. Este efecto es algo natural y es en gran parte responsable de que se mantenga la vida en la Tierra. El problema, es que la concentración de estos gases ha aumentado un tercio desde la Revolución Industrial.

Efectos en Chile

Los efectos del calentamiento global no se han sentido con gran fuerza en el país debido a la influencia sobre el clima de los océanos que nos rodean. Además, la corriente de Humboldt también ayuda a mantener las temperaturas más bajas. Sin embargo, esto no nos exime de las consecuencias del cambio climático.

En los últimos 100 años la temperatura del planeta aumentó 0,7º C, según reportes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC). Once, de los últimos 12 años, han sido los más cálidos desde que comenzaron los registros históricos en 1850, y a nivel global, la actual temperatura es la más alta de los últimos mil años.

En nuestro territorio, diversos estudios acusan ya algunos cambios:
Las lluvias disminuyen: El
Núcleo Científico Milenio FORECOS, de la Universidad Austral de Chile, documentó una sostenida disminución en las precipitaciones, en los últimos 71 años, tras analizar los registros de estaciones meteorológicas ubicadas entre Concepción y Puerto Aysén. En este período, en Valdivia las precipitaciones han disminuido en 540 milímetros. En la misma línea, datos de la Dirección Meteorológica de Chile, muestran cómo en los últimos 100 años las precipitaciones tienden a disminuir en la zona central del país. Forecos también observó una clara tendencia a la baja en los registros de caudales de ríos de la X Región.

Los glaciares retroceden: El 90% de los glaciares cordilleranos están disminuyendo. En tanto que en Campos de Hielo Sur se registran retrocesos de hasta 30 metros por año. Esto según estudios del Centro de Estudios Científicos (CECS) de Valdivia.
Aumenta el nivel del mar: Según el glaciólogo Gino Casassa, del CECS, el mar está aumentando su nivel a razón de 0,3 cm por año.
Hay cambios en la vegetación: Estudios realizados en base a los anillos de crecimiento de árboles, por el Núcleo Científico Milenio FORECOS sugieren que la distribución de la vegetación de la zona sur austral está sufriendo cambios importantes. “Se espera que los límites de distribución de algunas especies se desplacen hacia el sur, lo que podría afectar de manera importante la biodiversidad, distribución y abundancia de especies en los bosques nativos”, explican.

Esta es nuestra realidad, pero ¿qué predicen los informes del IPCC sobre los efectos que tendrá el calentamiento global en esta angosta y larga faja de tierra?

Para los próximos 100 años, se estiman:

Impactos en la pesca:
Un alza de la temperatura de las aguas, que afectaría la explotación de especies como el jurel, en la VIII Región, o la anchoveta, en la I y II Región; recurso fundamental para la industria de la harina de pescado.
La fauna marina chilena podría verse severamente alterada: actuales especies huirían por el alza de las temperaturas y llegarían otras desconocidas.
Un cambio en la salinidad del agua provocaría también el cambio climático, según el meteorólogo Jorge Carrasco. Esto modificaría la fauna existente en algunos fiordos o bahías productivas, debido a una variación del PH del agua que haría migrar a no pocas especies buscando condiciones más apropiadas para su subsistencia.
Aumentaría el nivel del mar (hasta 50 centímetros -en promedio- a lo largo del país), obligando a caletas y complejos portuarios a cambiar su posición.
La industria salmonera también se vería afectada, pues este recurso necesita aguas de temperaturas muy bajas para reproducirse.

Impactos en la agricultura:

El aumento de las temperaturas del centro del país y una baja en las precipitaciones, harán que parte de las actividades frutícolas tengan que desplazarse hacia el sur.
Las zonas más afectadas, por la baja de precipitaciones, serán las regiones V, VI y parte de la VII, y se prevé un incremento en la aridez del suelo.
La actividad forestal deberá adaptarse a este nuevo escenario climático.

Estudios criollos

La Comisión Nacional del Medio Ambiente (
CONAMA) encargó el 2005 un estudio al Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile para proyectar cómo sería el clima en Chile a fines del siglo 21.

Para ello se utilizó un modelo meteorológico creado por la Oficina Meteorológica del Reino Unido, y se trabajó sobre dos probables escenarios: uno moderado y otro severo. Los principales resultados de este estudio sobre "
Variabilidad climática en el territorio chileno en el siglo XXI", dicen relación con la temperatura y las precipitaciones:

En todo el país se apreciaría aumento de temperatura en ambos escenarios.
La mayor variación de temperatura sería en el norte grande y norte chico, y mayormente en la zona andina.
En el norte del país, en el sector altiplánico, se produciría un aumento de precipitaciones durante primavera y verano.
En el norte chico se estima un aumento pluviométrico durante el invierno.
En la zona central los resultados indicarían disminución de precipitaciones particularmente en latitudes medias (V a VIII regiones), y en las estaciones de verano y otoño.
En el sur (VIII a X regiones) habría una disminución de precipitaciones de hasta un 50% en verano, manteniéndose prácticamente inalterada la situación en invierno.
La región austral presentaría una disminución de la precipitación de un 25% aproximadamente, en verano, normalizándose hacia el invierno. En el extremo austral se apreciaría un leve aumento de las precipitaciones (de hasta un 20%), que se mantendría durante todo el año.
A estos resultados, se sumarán los datos aportados por distintos centros de investigación que actualmente estudian los efectos del cambio climático sobre el territorio, como el
Departamento de Geofísica de Universidad de Concepción; el Instituto de Ecología y Biodiversidad (Iniciativa Científica Milenio); el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (Ceaza) de la Universidad de La Serena; el Departamento de Química de la Universidad Federico Santa María; el Centro de Estudios Científicos (CECS) y el Núcleo Científico Milenio FORECOS.

Haciendo frente al cambio

Ya en 1994 Chile ratificó la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, y en 2002, el Protocolo de Kyoto.

Existe un Comité Nacional Asesor en esta materia y en 2006 se elaboró una
estrategia nacional, que tiene como ejes principales el cómo adaptarse a los impactos del cambio climático, cómo mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero y crear y fomentar capacidades en este tema.

Actualmente se trabaja en un plan de acción, que debiera estar listo a fines de año, que oriente respecto a qué medidas tomar.

A juicio de la ministra de Medio Ambiente,
Ana Lya Uriarte, el Estado deberá diseñar y aplicar políticas públicas orientadas a mitigar los impactos y adaptarse a las realidades que vayan emergiendo, así como a involucrar al sector privado en cuanto a la innovación y gestión tecnológica del proceso productivo nacional.

Sostiene que este plan de acción deberá hacerse cargo de las realidades regionales y sectoriales con estrategias diferenciadas para su efectividad, y que la ciudadanía también tiene un rol fundamental en esto.

Algunas de las medidas que las autoridades han señalado para contrarrestar este fenómeno, son:
Aumentar la capacidad de riego
Implementar una política de construcción de embalses y aguas
Desarrollar los
biocombustibles
Promover el uso de energía renovables
Promover el uso sustentable del bosque nativo
Diseñar una estrategia de desarrollo de cuencas
Seguir promoviendo los proyectos de
mecanismo de desarrollo limpio (MDL).

Por otro lado, ambas cámaras del
Parlamento están al tanto de los últimos estudios. De hecho, la Cámara de Diputados acordó solicitar a la Presidenta de la República impulsar una campaña nacional orientada al uso eficiente de la energía, tanto en las actividades productivas, como en las conductas cotidianas y domésticas de la población.

Finalmente, si Chile quiere ingresar a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (
OCDE), deberá seguir haciendo frente a esta problemática ambiental que trae importantes efectos sociales y económicos.

Cómo todos pueden contribuir

Un simple acto, como cambiar una ampolleta, puede ayudar a enfrentar el fenómeno del cambio climático. Y es que cualquier medida que apunte a la eficiencia y ahorro energético sirve. Mientras menos energía demandemos, habrá menos quema de combustibles fósiles y menos gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Así, la lista de medidas que los ciudadanos pueden implementar para contribuir es larga:

Por cada kilowatt/hora de electricidad que se ahorra, se evita la emisión de aproximadamente 800 gramos de CO2 a la atmósfera.
Si pinta cielos y paredes de colores claros, puede ahorrar un 5% en energía.
Aproveche la luz natural. Use colores claros para decorar su casa, ya que absorben menos luz.
Una ampolleta eficiente de 20 watts, ilumina lo mismo que una ampolleta común de 100 watts, pero consume cinco veces menos; por lo tanto, iluminar con una ampolleta corriente cuesta cinco veces más caro.
Para producir 500 Kg. de papel es necesario el talaje de un árbol adulto. El consumo en Chile es de alrededor de 830 mil toneladas, lo que equivale al talaje de 1.660.000 árboles adultos.
Compre la menor cantidad posible de productos empaquetados (generan el 30% de la basura doméstica).

Apague los aparatos eléctricos cuando no los esté usando.
Evite filtraciones por puertas y ventanas.
Cocine con la llama justa. Si la llama sobrepasa el fondo de la olla, se pierde energía.
Si calienta mucha agua, guarde en un termo la que no utiliza.
Evite usar el auto en tramos cortos.

Podrá encontrar aún más recomendaciones en la
Guía para el uso eficiente de la energía, elaborada por el Programa País de Eficiencia Energética y Programa Chile Sustentable.
Y otras 51 medidas en esta
Guía de supervivencia del calentamiento global, de la revista Time, donde le señalan hasta cómo encargar una auditoria ambiental de su hogar… todo sea por contribuir a la salud del planeta.

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En 2032, sin bosques ni agua


2032 será un año crítico porque el 70% de la superficie terrestre estará sufriendo los efectos del desarrollo y el 90% de la población mundial padecerá necesidades de agua, según la ONU, que analiza la evolución del medio ambiente en los últimos 30 años y concluye que el cambio climático es irreversible.

Por Nick Nuttall.

Más del 70% de la superficie terrestre de la Tierra podría verse afectada por el impacto de nuevas carreteras, el aumento de las explotaciones mineras, la expansión de las ciudades y otros desarrollos de infraestructura en los próximos 30 años, a menos que se adopten medidas urgentes. América Latina y el Caribe serán probablemente las zonas más castigadas, con el 80% de la superficie terrestre afectada, seguidos de cerca por la región de Asia y el Pacífico.

En estas regiones, más del 75% de la superficie terrestre puede verse afectada por el ruido, la alteración del hábitat y otros tipos de daños medioambientales como resultado del rápido y mal planificado desarrollo de las infraestructuras. Mientras tanto, para 2032 más de la mitad de la población mundial podría vivir en áreas con un gran estrés por falta de agua, si las fuerzas del mercado son las que dirigen el escenario político, económico y social del planeta durante los próximos años.

Es posible que Asia occidental, que incluye áreas como la Península Arábiga, sea la más afectada, y se prevé que para 2032 más del 90% de la población viva en áreas con "graves condiciones de estrés por falta de agua".

Menos hambre

Sin embargo, la proporción de hambrientos en el mundo parece destinada a disminuir: según las previsiones del informe, el hambre disminuye a tan sólo un 2,5% de la población mundial en 2032, tal como se estableció en los objetivos de la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas.

Por otro lado, una acción concertada en la que participen gobiernos, la industria y ciudadanos individuales, también podría reducir de manera significativa la emisión de gases vinculada al recalentamiento global. Los niveles de dióxido de carbono podrían, con la suficiente voluntad pública y privada, empezar a estabilizarse en la atmósfera para 2032. Estos son sólo algunos de los datos reflejados en el revolucionario informe Perspectiva del Medio Ambiente Mundial-3 (PMAM-3) del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que acaba de ser presentado.

El estudio analiza de manera especial las políticas e impactos ambientales de los últimos 30 años. Hace hincapié en cuatro criterios a seguir en las próximas tres décadas y compara y contrasta los posibles efectos sobre la gente y el mundo natural de la aplicación de estos cuatro criterios.

Encrucijada crucial

El informe, compilado por más de 1.000 expertos, muchos de los cuales pertenecen a una red global de centros cooperantes, afirma que el planeta se halla en una encrucijada crucial con respecto a las decisiones que adoptemos hoy y que son fundamentales para los bosques, océanos, ríos, montañas, fauna y flora y otros sistemas de apoyo a la vida, de los que dependen las generaciones actuales y futuras. PMAM-3 llega a la conclusión de que ya ha tenido lugar un cambio medioambiental en los últimos 30 años, desde la Conferencia de Estocolmo de 1972 que condujo a la creación del PNUMA.

Se han dado mejoras en áreas como la calidad de ríos y del aire en lugares como América del Norte y Europa. El esfuerzo internacional para reparar la capa de ozono, el escudo protector de la Tierra, reduciendo la producción y consumo de clorofluorocarbonos (CFCs), es otro éxito notable. Pero en general se ha dado una degradación continua en el medio ambiente, sobre todo en grandes zonas del mundo en desarrollo. La degradación de la calidad medioambiental del planeta Tierra está intensificando la vulnerabilidad de la gente (PMAM-3 Capítulo) ante riesgos naturales como ciclones, inundaciones y sequías, así como aumentando los riesgos de la inseguridad en los alimentos, refleja el informe.

Los pobres, los enfermos y los marginados, tanto en las sociedades como en los distintos países y regiones, son en especial vulnerables, siendo evidente que es cada vez mayor la brecha que les separa de aquellos capaces de hacer frente a los cada vez mayores niveles de cambio ambiental.

Aumentan los desastres

Se calcula que la cantidad de gente afectada por desastres aumentó, de una media de 147 millones al año en la década de los ochenta, a 211 millones al año en la de los 90. Las pérdidas financieras derivadas de los desastres naturales superaron en 1999 los 100.000 millones de dólares estadounidenses.

El nivel de desastres relacionados con la climatología también ha aumentado, y algunos expertos vinculan este hecho al cambio climático debido a las emisiones realizadas por el ser humano. De hecho, tras todas las evaluaciones y previsiones que destaca el informe, se percibe el espectro del recalentamiento global y su potencial capacidad para causar estragos sobre las pautas climatológicas en las próximas décadas. PMAM-3 afirma que la degradación ambiental también la pagan países de otras maneras. India, por ejemplo, está perdiendo anualmente más de 10.000 millones de dólares EE.UU., o el 4,5% de su producto interior bruto (PIB), a causa de la degradación de la tierra inducida por el hombre, lo que supone pérdidas para la productividad de unos 2.400 millones de dólares EE.UU.

Crisis sanitaria

La degradación de la calidad ambiental también supone un mayor riesgo para la salud. La polución de los mares por las aguas residuales "ha precipitado una crisis sanitaria de enormes proporciones" dice el informe. Por ejemplo, se calcula que el consumo de marisco contaminado provoca 2,5 millones de casos de hepatitis infecciosa anualmente, lo que causa 25.000 muertes y el que otras 25.000 personas sufran incapacidad a largo plazo como resultado del daño causado en el hígado. PMAM-3 concluye que una de las principales fuerzas impulsoras de los cambios experimentados en los últimos treinta años, ha sido el aumento de la brecha entre las zonas ricas y pobres del planeta.

Actualmente una quinta parte de la población mundial disfruta de altos, incluso excesivos según algunos, niveles de riqueza. Globalmente supone casi el 90% del consumo total. En comparación, unos 4.000 millones de personas sobreviven con menos de uno a dos dólares EE.UU. diarios. Nick Nuttall es Director de Comunicación UNEP.

Informe completo en: http://www.grid.unep.ch/geo/geo3/index.htm

PNUMA: http://www.unep.org/