miércoles, 10 de octubre de 2007

EFECTO INVERNADERO

Consecuencias del Aumento del Efecto Invernadero

No hay certeza real, no podría haberla, sobre lo que ocurrirá en el futuro. Se sabe que si se continúa inyectando gases con efecto invernadero a la atmósfera la temperatura promedio continuará aumentando. La incerteza se refiere más bien a la velocidad, magnitud y distribución de los cambios, así como a los efectos que los cambios climáticos puedan producir sobre los ecosistemas y las sociedades humanas. La organización Meteorológica Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente establecieron en 1988 un grupo de alto nivel denominado Panel Intergubernamental sobre Cambios Climáticos, para estudiar los posibles cambios climáticos. El propósito de este capítulo no es dar una descripción detallada del problema, sobre el cual existen muchos libros y publicaciones, sino hacer un breve resumen del estado del conocimiento.

Para realizar predicciones sobre del cambio climático, los meteorólogos construyen modelos de simulación denominados Modelos de Circulación Global (en inglés, Global Circulatión Models o GCMa), que intentan reproducir los fenómenos de circulación atmosférica y oceánica, y los intercambios de calor y agua que estarían produciendo a nivel planetario
Debido a los importantes vacíos de conocimientos actuales, y a la capacidad todavía reducida de los mejores computadores existentes, los modelos aún elementales y difieren mucho en sus descripciones. Por un lado, la grilla en que parcializan el mundo es muy gruesa, en general entre 4 y 8º de longitud. Por esto, accidentes geográficos como la Cordillera de los Andes, capaces de generar cambios climáticos importantes en distancias de sólo 299 km., no aparecen representados en los modelos. Esta baja resolución implica limitaciones muy serias cuando se quiere discutir los cambios a nivel regional o nacional.

Por otro lado, los modelos difieren en sus premisas y en los procesos que consideran, y todos son incompletos. Distintos modelos incorporan distintas retroalimentaciones entre componentes, e incluso distintos componentes, como por ejemplo los océanos y las nubes que se podrán formar. Por ello no es extraño que sus descripciones de los climas de Sudamérica, en función de la precipitación y temperatura, estén en discrepancia con las mediciones. Las predicciones que se hacen para cuando la cantidad de CO2 atmosférico (en realidad la suma de los efectos de todos los gases invernadero expresadas como efecto sólo de CO2) sea el doble en relación a la actual, también difieren entre sí. Algunos modelos presiden sequías donde otros predicen aumentos de precipitación, y aún los incrementos térmicos anticipados son desiguales en las distintas conceptualizaciones.

A modo de ejemplo, aunque sin afirmar que tales predicciones son buenas, se han construido diagramas climáticos para localidades ubicadas en la costa occidental a latitudes comparables en Chile y Norteamérica. Como se sabe, estas cosas tienen en la actualidad una gran similitud fisionómica, y es posible observar secuencias antiparalelas de paisajes desérticos a bajas latitudes, matorrales a latitudes intermedias, y bosques lluviosos templados a altas latitudes. Para ejemplificar el estado de las predicciones teóricas, se efectuó una comparación entre datos reales y simulados por modelos (obtenidos en parte bajo el auspicio del proyecto FONDECYT 614-1989) para dos concentraciones de CO2: la actual y otra equivalente al doble de ella. Se usaron los datos generados a partir de tres GMECs: el GFDL (Estados Unidos), el GISS (Estados Unidos), y el UKMO (Reino Unido).
En primer lugar se construyeron los diagramas climáticos reales a partir de los datos de las estaciones meteorológicas respectivas en los últimos 15 años. Luego, se compararon esos diagramas con los generados por los modelos para una concentración de CO2 como la actual. Como los resultados difieren mucho entre sí, para cada localidad se seleccionó el modelo que más se asemejara a los datos observados, descartando los otros dos. El criterio de semejanza fue la mínima diferencia de precipitaciones y temperaturas medias para todos los meses.
Los resultados que ejemplifican el estado de algunos de los mejores modelos actuales (se muestran figuras 7.1 .7.10?) Cada figura contiene el diagrama climático real (arriba), el del mejor modelo para la actual concentración de CO2 (centro), y el predicho por ese modelo para cuando la concentración de CO2 sea el doble de la actual (abajo)

Al comparar las figuras es evidente que no existe un único modelo que describa con mayor semejanza toda la situación climática actual. Sin embargo, el UKMO es el mejor la describe en casi todas las localidades de Norteamérica analizadas, con excepción de la localidad de Jeneau (58º N) en Alaska, donde el modelo seleccionado fue el GISS. Para Chile el modelo GFDL produce, para la actual concentración de CO2, los resultados más semejantes al diagrama climático real para todas las localidades analizadas. La semejanza entre los modelos y el diagrama real tiende a ser mayor para las localidades norteamericanas que para las chilenas, y es particularmente baja para las localidades chilenas al norte de los 30º S, donde el efecto de pantalla de la Cordillera de los Andes y el efecto desencante de la corriente fría de Humboldt no fueron considerados. Se infiere que los cambios climáticos no serán paralelos en ambos continentes, y que la antisimetría de los paisajes en sus márgenes occidentales se perdería o disminuiría.

A fin de describir lo que anticipan los modelos, sin considerar que sus predicciones son "correctas", es posible comparar las temperaturas anuales promedio con las predicciones de los modelos para la concentración actual y para el doble de CO2, los resultados para Chile y Norteamérica en la figura 7.11, sugieren que el cambio significaría para todas las latitudes un aumento de temperatura de más de 3,5º C, pero con diferencias entre ambos hemisferios. En Chile, el cambio sería mayor a medida que aumenta la latitud, mientras en Norteamérica esta tendencia no se advierte claramente, pareciendo incluso inversa.

La gran discrepancia entre los indicado por los modelos y lo medido revela que ellos son aún inadecuados como predictores climáticos a escala local. A pesar de ello, a continuación se resumen algunas de las predicciones más actualizadas. Respecto al calentamiento global se anticipan aumentos de temperatura de 2 a 5º C en promedio una vez que se duplique el CO2. Este efecto, debido a la presencia de otros gases, se produciría entre los años 2.030 y 2.050. Por la asimetría ínter hemisférica el aumento de temperatura se sentirá unos 20 a 30 años antes en el Hemisferio Norte que en el Sur. Una predicción reciente que considera la asimetría entre hemisferios anticipa que los cambios serán mucho más lentos y de menor envergadura en nuestro hemisferio (ver figura 7.12?). Debe considerarse que estas predicciones anticipaban para la actualidad incrementos de temperaturas mayores que los medidos. De ser acertadas, corrigiendo por el incremento medido, los sectores más australes de nuestro país apenas percibirán la duplicación del CO2 en los primeros decenios del próximo siglo, con el incremento de temperatura del orden de 0,5º C.

Es necesario repetir que estos valores son muy discutibles, pues no se entiende bien el papel que podrían jugar algunos elementos de la biosfera como las nubes. El agua es un gas invernadero y podría hacer subir la temperatura, pero, por otro lado, si aumenta la nubosidad una fracción mayor de la radiación incidente sería reflejada por las nubes y la temperatura podría aumentar en menor magnitud. En relación al ciclo hidrológico, se espera que con el aumento de temperatura aumente la evaporación y la nubosidad, lo que aumentaría las precipitaciones, aunque no hay consenso de si será sólo el invierno y en todas partes por igual. Algunos modelos predicen desecación en algunas áreas y aumento de precipitación en otras, pero, sin embargo, no logran coincidir entre sí.

Al considerar el nivel de los mares, se cree que el aumento de temperatura produciría derretimiento a nieves y glaciares, que serían parcialmente compensados por los aumentos de precipitaciones sólidas sobre las grandes masas todavía heladas de Groenlandia y de la Antártica. Se espera que el aumento neto en el nivel de los mares sea del orden de 1-2 mm por año, y que llegue a unos 50 cm con la duplicación de CO2. Sobre este punto también existen muchas discrepancias entre los modelos, no obstante, el aumento del nivel de los mares es una posibilidad real.

Otro aspecto es la reducción en la temperatura de la atmósfera. Como consecuencia del efecto invernadero, más calor quedaría atrapado en la atmósfera, y la estratosfera se enfriaría. Debido a ellos se favorecería la desintegración química del ozono y habría un aumento en el agujero de ozono antártico. Los clorofluocarbonos jugarán aquí un papel dual, como gases con efecto invernadero y facilitadores de la reducción del ozono. En general, las predicciones globales parecen más confiables que las continentales, y las efectuadas para pequeñas áreas o países (como Chile) son absolutamente poco confiables.

Respecto a los ecosistemas, es deseable poder anticipar los cambios climáticos que pueden tener lugar en ellos y sus respuestas, para explorar además sus consecuencias sociales. Lamentablemente, como se mostró hay dificultades para predecir las consecuencias ecológicas del cambio del clima. Es importante mencionar que desde hace varios años se trabaja en distintas partes del mundo para mejorar el entendimiento de estos cambios. Por otra parte, nunca se han estudiado los efectos de corto o largo plazo al aumentar simultáneamente la temperatura y CO2 , para los organismos , y variar la cantidad de agua disponible. Algunos experimentos muestran respuestas de ecosistemas completos son todavía desconocidas, al igual que para las cadenas tróficas que podrían tener distinta sensibilidad. Sin embargo, ésta también es un área donde existen grandes proyectos internacionales de investigación, y en la que continuamente están apareciendo novedades.

Otro aspecto poco conocido es el de las reacciones humanas ante los cambios climáticos y sus consecuencias. Es de esperar que ante cambios en la distribución de las potencialidades del planeta se observen respuestas psicológicas individuales, así como económicas, sociales y geopolíticas. Por ello, dependiendo de la magnitud local y relativa de los cambios climáticos, podría haber cambios importantes en el orden mundial vigente. También las respuestas humanas ante el cambio climático están siendo investigadas, y es de esperar que en los próximos años se conozca mejor el tema.

Cambio Global en Chile

Ante la magnitud del cambio en cierres, donde se sugiere que habrá cambios en muchas variables simultáneamente y muchas de las cosas que damos por sentadas ya no serán así, cabe preguntarse por las estrategias que países pequeños, como Chile, deben adoptar. En base al elemento disponible es posible hacer un par de sugerencias que podrían contribuir a su diseño.

Pareciera que dos elementos fundamentales de esa estrategia deberán ser, por un lado, mantenerse informados acerca de qué se sabe de los cambios y cómo afectarán a distintas partes de la biosfera y, por otro, ponderar la importancia que los distintos componentes del cambio global podrían tener en Chile. Se mencionó que el cambio global ya se está produciendo, que su complejidad es mayor que la de cambios pasados, y que se está sólo empezando a comprender su magnitud y significado. Sin duda la mejor manera de compenetrares con lo que sucede es aprender lo que se investiga en otras partes y relacionar esos descubrimientos con la situación chilena. No aparece razonable intentar investigar lo que podría suceder en Chile manteniéndose aislado de los avances en el resto del mundo, pero es necesario investigar cómo se dan los fenómenos en el país. Sabemos que la particularidad de los ecosistemas locales es tanta como para que, ni en Chile ni en ninguna otra parte del mundo, pueda descansarse sobre resultados obtenidos en otros lugares y confiarse que los sistemas locales responderán en forma similar. Es preciso averiguar cómo responderán nuestros ecosistemas y cómo podrían mitigarse los cambios en sociedades como la nuestra.


Por otro lado, todos los aspectos del cambio global no afectan a todos los países con igual importancia, ni tienen la misma velocidad de desarrollo. Como se mostró, la evidencia disponible sugiere que el cambio climático sería relativamente lento en Chile, comparado con lo esperado a latitudes similares en el Hemisferio Norte. Pero los cambios asociados a la industrialización, al cambio de uso de la tierra y de los recursos, podrían ser mucho mayores y más rápido. En otras palabras, y a modo de hipótesis, podría ser que los cambios debido al cambio de uso de la tierra y la industrialización fuesen tan rápidos y desbastadores que los cambios climáticos queden enmascarados. Por ejemplo, podría ser que cuando haya transcurrido suficiente tiempo y se den las condiciones para verificar el efecto del cambio climático sobre la distribución de los bosques de Chile, ya no queden bosques porque han sido sobreexplotados. Lo mismo podría suceder con otros ecosistemas y con distintas especies.


De tal modo es preciso mantenerse informado del conocimiento existente sobre los cambios globales, puesto que por la globalización de la economía mundial los efectos locales son tan importantes como los relacionados con otros centros de producción y consumo. Esto ocurrirá más rápido en la medida que entendamos que nuestros problemas son parte de un fenómeno más general. Pero, también es necesario revaluar continuamente la importancia de los distintos aspectos del cambio global y cómo ellos afectan a los ecosistemas de nuestro país y a su sociedad. Los más capacitados y más interesados en hacerlo somos los chilenos. El país no puede permanecer al margen de la investigación sobre el cambio global que se está produciendo, a riesgo de depender de interpretaciones hechas por otros en base a realidades ecológicas y sociales diferentes.
Por:
http://web.usach.cl/ima/


Cambio Climático


Por más de un siglo, las personas han dependido de combustibles fósiles como el petróleo, el carbón y el gas para suplir sus necesidades energéticas. En la actualidad, la humanidad y el medioambiente están sufriendo las consecuencias del uso de dichas fuentes de energía no renovable. El calentamiento global, provocado por la quema de combustibles fósiles, constituye el deterioro medioambiental más grave que se debe enfrentar hoy.


Salvemos el clima


Las personas están provocando cambios en el clima - que hizo posible la vida en la tierra - y los resultados son desastrosos: condiciones meteorológicas extremas, tales como las sequías e inundaciones, la alteración de las reservas de agua, los deshielos en las zonas polares, el aumento del nivel del mar, y la pérdida de los arrecifes de coral entre muchos otros.
Científicos y gobiernos de todo el mundo coinciden en la última y más evidente prueba de que el hombre es el responsable del cambio climático, en sus impactos y en las predicciones de los sucesos venideros.


Aún no es demasiado tarde para disminuir el calentamiento global y evitar la catástrofe climática que predicen los científicos. Las soluciones ya existen: las fuentes de energía renovable como la eólica y la solar ofrecen abundante energía limpia, segura para el medioambiente y, además, conveniente para la economía. Otros tipos de tecnología verde, como por ejemplo la tecnología refrigerante Greenfreeze, son alternativas viables para reemplazar las sustancias químicas que producen el cambio climático.


Las empresas, los gobiernos y los individuos deben comenzar a incorporar progresivamente soluciones energéticas sustentables limpias y a eliminar paulatinamente los combustibles fósiles. Se debe invertir más en materia de energía renovable, especialmente en las economías en vías de desarrollo, y de esta manera reemplazar la actual explotación de combustibles fósiles a gran escala.

Al mismo tiempo, se debe actuar inmediatamente a nivel internacional para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (gases responsables del calentamiento global); o dentro de poco el mundo podría verse enfrentado a un deterioro climático global irreversible.
La aprobación final del tratado sobre el clima en Marrakech en noviembre de 2001, que ratifica el Protocolo de Kyoto, representa el primer paso crucial en este proceso. Sin embargo, los objetivos sobre la disminución de gases de efecto invernadero acordados en Marrakech son sólo una parte de todo lo que realmente se necesita para detener el peligroso cambio climático; además, dicho Protocolo debe enfrentar duros ataques.


Estados Unidos se niega a firmar este tratado y a adoptar medidas para disminuir las emisiones. Con menos de un cinco por ciento de la población global, este país es el mayor productor del mundo de gases de efecto invernadero y el responsable del 25% de las emisiones a nivel mundial. Además, los gobiernos continúan subsidiando a las industrias de combustibles fósiles, lo que hace que la energía contaminante sea económica mientras que las soluciones energéticas limpias continúen sin financiamiento.Greenpeace está llevando a cabo campañas a nivel mundial en varios frentes con el fin de detener el cambio climático; desde la campaña para presionar a ExxonMobil y George W. Bush a colaborar con el resto del mundo en esta tarea, hasta la realización de investigaciones y promoción de soluciones energéticas limpias.
Por Greenpeace Chile


Cambio climático: sus efectos en Chile y las acciones para combatirlo

Ni aislado al sur del mundo, ni protegido por el Océano Pacífico, Chile se salva de los efectos del calentamiento global. La buena noticia, es que ya se están tomando medidas para enfrentarlo y todos pueden contribuir.

En la conmemoración del día mundial de la Tierra, el 22 de abril, no había mucho que celebrar: el planeta está enfermo. Así lo evidencian los datos recogidos desde 1998 por 2.500 científicos de todo el mundo, cuyas conclusiones son categóricas.

Existe un 90% de probabilidad de que el cambio climático se esté produciendo por la emisión humana de gases invernadero y no por un proceso natural. Así lo sostiene el
primer informe de 2007 del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC). Hambrunas, sequías, inundaciones, enfermedades, migraciones y extinción de especies, son algunos de los efectos que se vislumbran, según su más reciente informe entregado en Bruselas, sobre los “Efectos, adaptación y vulnerabilidad” del cambio climático.

Para principios de mayo, se espera el último informe del IPCC con las medidas y costos para controlar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los datos están sobre la mesa y ahora corresponde a los países, gobiernos y ciudadanos hacerse cargo. Vea en este artículo qué efectos tendrá el cambio climático en Chile, con qué información se cuenta y cómo hacerle frente.

El calentamiento global causado por el efecto invernadero consiste en que los gases que componen la atmósfera retienen el calor del sol y evitan que escape al espacio, manteniendo al planeta en una cierta temperatura. En esto intervienen gases como el CO2, el vapor de agua, el ozono, el metano y el óxido nitroso. Este efecto es algo natural y es en gran parte responsable de que se mantenga la vida en la Tierra. El problema, es que la concentración de estos gases ha aumentado un tercio desde la Revolución Industrial.


Efectos en Chile


Los efectos del calentamiento global no se han sentido con gran fuerza en el país debido a la influencia sobre el clima de los océanos que nos rodean. Además, la corriente de Humboldt también ayuda a mantener las temperaturas más bajas. Sin embargo, esto no nos exime de las consecuencias del cambio climático.
En los últimos 100 años la temperatura del planeta aumentó 0,7º C, según reportes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de Naciones Unidas (
IPCC). Once, de los últimos 12 años, han sido los más cálidos desde que comenzaron los registros históricos en 1850, y a nivel global, la actual temperatura es la más alta de los últimos mil años.

En nuestro territorio, diversos estudios acusan ya algunos cambios:


Las lluvias disminuyen: El Núcleo Científico Milenio FORECOS, de la Universidad Austral de Chile, documentó una sostenida disminución en las precipitaciones, en los últimos 71 años, tras analizar los registros de estaciones meteorológicas ubicadas entre Concepción y Puerto Aysén. En este período, en Valdivia las precipitaciones han disminuido en 540 milímetros. En la misma línea, datos de la Dirección Meteorológica de Chile, muestran cómo en los últimos 100 años las precipitaciones tienden a disminuir en la zona central del país. Forecos también observó una clara tendencia a la baja en los registros de caudales de ríos de la X Región.


Los glaciares retroceden: El 90% de los glaciares cordilleranos están disminuyendo. En tanto que en Campos de Hielo Sur se registran retrocesos de hasta 30 metros por año. Esto según estudios del Centro de Estudios Científicos (CECS) de Valdivia.
Aumenta el nivel del mar: Según el glaciólogo Gino Casassa, del CECS, el mar está aumentando su nivel a razón de 0,3 cm por año.
Hay cambios en la vegetación: Estudios realizados en base a los anillos de crecimiento de árboles, por el Núcleo Científico Milenio FORECOS sugieren que la distribución de la vegetación de la zona sur austral está sufriendo cambios importantes. “Se espera que los límites de distribución de algunas especies se desplacen hacia el sur, lo que podría afectar de manera importante la biodiversidad, distribución y abundancia de especies en los bosques nativos”, explican.

Esta es nuestra realidad, pero ¿qué predicen los informes del IPCC sobre los efectos que tendrá el calentamiento global en esta angosta y larga faja de tierra?

Para los próximos 100 años, se estiman:

Impactos en la pesca:

Un alza de la temperatura de las aguas, que afectaría la explotación de especies como el jurel, en la VIII Región, o la anchoveta, en la I y II Región; recurso fundamental para la industria de la harina de pescado.
La fauna marina chilena podría verse severamente alterada: actuales especies huirían por el alza de las temperaturas y llegarían otras desconocidas.

Un cambio en la salinidad del agua provocaría también el cambio climático, según el meteorólogo Jorge Carrasco. Esto modificaría la fauna existente en algunos fiordos o bahías productivas, debido a una variación del PH del agua que haría migrar a no pocas especies buscando condiciones más apropiadas para su subsistencia.
Aumentaría el nivel del mar (hasta 50 centímetros -en promedio- a lo largo del país), obligando a caletas y complejos portuarios a cambiar su posición.
La industria salmonera también se vería afectada, pues este recurso necesita aguas de temperaturas muy bajas para reproducirse.

Impactos en la agricultura:

El aumento de las temperaturas del centro del país y una baja en las precipitaciones, harán que parte de las actividades frutícolas tengan que desplazarse hacia el sur.
Las zonas más afectadas, por la baja de precipitaciones, serán las regiones V, VI y parte de la VII, y se prevé un incremento en la aridez del suelo.
La actividad forestal deberá adaptarse a este nuevo escenario climático.

Estudios criollos

La Comisión Nacional del Medio Ambiente (
CONAMA) encargó en 2005 un estudio al Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile para proyectar cómo sería el clima en Chile a fines del siglo 21.

Para ello se utilizó un modelo meteorológico creado por la Oficina Meteorológica del Reino Unido, y se trabajó sobre dos probables escenarios: uno moderado y otro severo. Los principales resultados de este estudio sobre "
Variabilidad climática en el territorio chileno en el siglo XXI", dicen relación con la temperatura y las precipitaciones:

En todo el país se apreciaría aumento de temperatura en ambos escenarios.
La mayor variación de temperatura sería en el norte grande y norte chico, y mayormente en la zona andina.
En el norte del país, en el sector altiplánico, se produciría un aumento de precipitaciones durante primavera y verano.
En el norte chico se estima un aumento pluviométrico durante el invierno.
En la zona central los resultados indicarían disminución de precipitaciones particularmente en latitudes medias (V a VIII regiones), y en las estaciones de verano y otoño.
En el sur (VIII a X regiones) habría una disminución de precipitaciones de hasta un 50% en verano, manteniéndose prácticamente inalterada la situación en invierno.

La región austral presentaría una disminución de la precipitación de un 25% aproximadamente, en verano, normalizándose hacia el invierno. En el extremo austral se apreciaría un leve aumento de las precipitaciones (de hasta un 20%), que se mantendría durante todo el año.
A estos resultados, se sumarán los datos aportados por distintos centros de investigación que actualmente estudian los efectos del cambio climático sobre el territorio, como el Departamento de Geofísica de Universidad de Concepción; el Instituto de Ecología y Biodiversidad (Iniciativa Científica Milenio); el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (Ceaza) de la Universidad de La Serena; el Departamento de Química de la Universidad Federico Santa María; el Centro de Estudios Científicos (CECS) y el Núcleo Científico Milenio FORECOS.


Haciendo frente al cambio


Ya en 1994 Chile ratificó la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, y en 2002, el Protocolo de Kyoto.

Existe un Comité Nacional Asesor en esta materia y en 2006 se elaboró una
estrategia nacional, que tiene como ejes principales el cómo adaptarse a los impactos del cambio climático, cómo mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero y crear y fomentar capacidades en este tema.

Actualmente se trabaja en un plan de acción, que debiera estar listo a fines de año, que oriente respecto a qué medidas tomar.

A juicio de la ministra de Medio Ambiente,
Ana Lya Uriarte, el Estado deberá diseñar y aplicar políticas públicas orientadas a mitigar los impactos y adaptarse a las realidades que vayan emergiendo, así como a involucrar al sector privado en cuanto a la innovación y gestión tecnológica del proceso productivo nacional.

Sostiene que este plan de acción deberá hacerse cargo de las realidades regionales y sectoriales con estrategias diferenciadas para su efectividad, y que la ciudadanía también tiene un rol fundamental en esto.

Algunas de las medidas que las autoridades han señalado para contrarrestar este fenómeno, son:
Aumentar la capacidad de riego
Implementar una política de construcción de embalses y aguas
Desarrollar los
biocombustibles
Promover el uso de energía renovables
Promover el uso sustentable del bosque nativo
Diseñar una estrategia de desarrollo de cuencas
Seguir promoviendo los proyectos de
mecanismo de desarrollo limpio (MDL).

Por otro lado, ambas cámaras del
Parlamento están al tanto de los últimos estudios. De hecho, la Cámara de Diputados acordó solicitar a la Presidenta de la República impulsar una campaña nacional orientada al uso eficiente de la energía, tanto en las actividades productivas, como en las conductas cotidianas y domésticas de la población.

Finalmente, si Chile quiere ingresar a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (
OCDE), deberá seguir haciendo frente a esta problemática ambiental que trae importantes efectos sociales y económicos.

Cómo todos pueden contribuir

Un simple acto, como cambiar una ampolleta, puede ayudar a enfrentar el fenómeno del cambio climático. Y es que cualquier medida que apunte a la eficiencia y ahorro energético sirve. Mientras menos energía demandemos, habrá menos quema de combustibles fósiles y menos gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Así, la lista de medidas que los ciudadanos pueden implementar para contribuir es larga:

Por cada kilowatt/hora de electricidad que se ahorra, se evita la emisión de aproximadamente 800 gramos de CO2 a la atmósfera.
Si pinta cielos y paredes de colores claros, puede ahorrar un 5% en energía.
Aproveche la luz natural. Use colores claros para decorar su casa, ya que absorben menos luz.
Una ampolleta eficiente de 20 watts, ilumina lo mismo que una ampolleta común de 100 watts, pero consume cinco veces menos; por lo tanto, iluminar con una ampolleta corriente cuesta cinco veces más caro.
Para producir 500 Kg. de papel es necesario el talaje de un árbol adulto. El consumo en Chile es de alrededor de 830 mil toneladas, lo que equivale al talaje de 1.660.000 árboles adultos.
Compre la menor cantidad posible de productos empaquetados (generan el 30% de la basura doméstica).
Apague los aparatos eléctricos cuando no los esté usando.
Evite filtraciones por puertas y ventanas.
Cocine con la llama justa. Si la llama sobrepasa el fondo de la olla, se pierde energía.
Si calienta mucha agua, guarde en un termo la que no utiliza.
Evite usar el auto en tramos cortos.

Podrá encontrar aún más recomendaciones en la
Guía para el uso eficiente de la energía, elaborada por el Programa País de Eficiencia Energética y Programa Chile Sustentable.
Y otras 51 medidas en esta
Guía de supervivencia del calentamiento global, de la revista Time, donde le señalan hasta cómo encargar una auditoria ambiental de su hogar… todo sea por contribuir a la salud del planeta.

http://www.bcn.cl/

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