miércoles, 10 de octubre de 2007

EL CAMBIO CLIMATICO EN CHILE



Ni aislado al sur del mundo, ni protegido por el Océano Pacífico, Chile se salva de los efectos del calentamiento global. La buena noticia, es que ya se están tomando medidas para enfrentarlo y todos pueden contribuir.

En la conmemoración del día mundial de la Tierra, el 22 de abril, no había mucho que celebrar: el planeta está enfermo. Así lo evidencian los datos recogidos desde 1998 por 2.500 científicos de todo el mundo, cuyas conclusiones son categóricas.

Existe un 90% de probabilidad de que el cambio climático se esté produciendo por la emisión humana de gases invernadero y no por un proceso natural. Así lo sostiene el
primer informe de 2007 del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC). Hambrunas, sequías, inundaciones, enfermedades, migraciones y extinción de especies, son algunos de los efectos que se vislumbran, según su más reciente informe entregado en Bruselas, sobre los “Efectos, adaptación y vulnerabilidad” del cambio climático.

Para principios de mayo, se espera el último informe del IPCC con las medidas y costos para controlar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los datos están sobre la mesa y ahora corresponde a los países, gobiernos y ciudadanos hacerse cargo. Vea en este artículo qué efectos tendrá el cambio climático en Chile, con qué información se cuenta y cómo hacerle frente.

El calentamiento global causado por el efecto invernadero consiste en que los gases que componen la atmósfera retienen el calor del sol y evitan que escape al espacio, manteniendo al planeta en una cierta temperatura. En esto intervienen gases como el CO2, el vapor de agua, el ozono, el metano y el óxido nitroso. Este efecto es algo natural y es en gran parte responsable de que se mantenga la vida en la Tierra. El problema, es que la concentración de estos gases ha aumentado un tercio desde la Revolución Industrial.

Efectos en Chile

Los efectos del calentamiento global no se han sentido con gran fuerza en el país debido a la influencia sobre el clima de los océanos que nos rodean. Además, la corriente de Humboldt también ayuda a mantener las temperaturas más bajas. Sin embargo, esto no nos exime de las consecuencias del cambio climático.

En los últimos 100 años la temperatura del planeta aumentó 0,7º C, según reportes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC). Once, de los últimos 12 años, han sido los más cálidos desde que comenzaron los registros históricos en 1850, y a nivel global, la actual temperatura es la más alta de los últimos mil años.

En nuestro territorio, diversos estudios acusan ya algunos cambios:
Las lluvias disminuyen: El
Núcleo Científico Milenio FORECOS, de la Universidad Austral de Chile, documentó una sostenida disminución en las precipitaciones, en los últimos 71 años, tras analizar los registros de estaciones meteorológicas ubicadas entre Concepción y Puerto Aysén. En este período, en Valdivia las precipitaciones han disminuido en 540 milímetros. En la misma línea, datos de la Dirección Meteorológica de Chile, muestran cómo en los últimos 100 años las precipitaciones tienden a disminuir en la zona central del país. Forecos también observó una clara tendencia a la baja en los registros de caudales de ríos de la X Región.

Los glaciares retroceden: El 90% de los glaciares cordilleranos están disminuyendo. En tanto que en Campos de Hielo Sur se registran retrocesos de hasta 30 metros por año. Esto según estudios del Centro de Estudios Científicos (CECS) de Valdivia.
Aumenta el nivel del mar: Según el glaciólogo Gino Casassa, del CECS, el mar está aumentando su nivel a razón de 0,3 cm por año.
Hay cambios en la vegetación: Estudios realizados en base a los anillos de crecimiento de árboles, por el Núcleo Científico Milenio FORECOS sugieren que la distribución de la vegetación de la zona sur austral está sufriendo cambios importantes. “Se espera que los límites de distribución de algunas especies se desplacen hacia el sur, lo que podría afectar de manera importante la biodiversidad, distribución y abundancia de especies en los bosques nativos”, explican.

Esta es nuestra realidad, pero ¿qué predicen los informes del IPCC sobre los efectos que tendrá el calentamiento global en esta angosta y larga faja de tierra?

Para los próximos 100 años, se estiman:

Impactos en la pesca:
Un alza de la temperatura de las aguas, que afectaría la explotación de especies como el jurel, en la VIII Región, o la anchoveta, en la I y II Región; recurso fundamental para la industria de la harina de pescado.
La fauna marina chilena podría verse severamente alterada: actuales especies huirían por el alza de las temperaturas y llegarían otras desconocidas.
Un cambio en la salinidad del agua provocaría también el cambio climático, según el meteorólogo Jorge Carrasco. Esto modificaría la fauna existente en algunos fiordos o bahías productivas, debido a una variación del PH del agua que haría migrar a no pocas especies buscando condiciones más apropiadas para su subsistencia.
Aumentaría el nivel del mar (hasta 50 centímetros -en promedio- a lo largo del país), obligando a caletas y complejos portuarios a cambiar su posición.
La industria salmonera también se vería afectada, pues este recurso necesita aguas de temperaturas muy bajas para reproducirse.

Impactos en la agricultura:

El aumento de las temperaturas del centro del país y una baja en las precipitaciones, harán que parte de las actividades frutícolas tengan que desplazarse hacia el sur.
Las zonas más afectadas, por la baja de precipitaciones, serán las regiones V, VI y parte de la VII, y se prevé un incremento en la aridez del suelo.
La actividad forestal deberá adaptarse a este nuevo escenario climático.

Estudios criollos

La Comisión Nacional del Medio Ambiente (
CONAMA) encargó el 2005 un estudio al Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile para proyectar cómo sería el clima en Chile a fines del siglo 21.

Para ello se utilizó un modelo meteorológico creado por la Oficina Meteorológica del Reino Unido, y se trabajó sobre dos probables escenarios: uno moderado y otro severo. Los principales resultados de este estudio sobre "
Variabilidad climática en el territorio chileno en el siglo XXI", dicen relación con la temperatura y las precipitaciones:

En todo el país se apreciaría aumento de temperatura en ambos escenarios.
La mayor variación de temperatura sería en el norte grande y norte chico, y mayormente en la zona andina.
En el norte del país, en el sector altiplánico, se produciría un aumento de precipitaciones durante primavera y verano.
En el norte chico se estima un aumento pluviométrico durante el invierno.
En la zona central los resultados indicarían disminución de precipitaciones particularmente en latitudes medias (V a VIII regiones), y en las estaciones de verano y otoño.
En el sur (VIII a X regiones) habría una disminución de precipitaciones de hasta un 50% en verano, manteniéndose prácticamente inalterada la situación en invierno.
La región austral presentaría una disminución de la precipitación de un 25% aproximadamente, en verano, normalizándose hacia el invierno. En el extremo austral se apreciaría un leve aumento de las precipitaciones (de hasta un 20%), que se mantendría durante todo el año.
A estos resultados, se sumarán los datos aportados por distintos centros de investigación que actualmente estudian los efectos del cambio climático sobre el territorio, como el
Departamento de Geofísica de Universidad de Concepción; el Instituto de Ecología y Biodiversidad (Iniciativa Científica Milenio); el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (Ceaza) de la Universidad de La Serena; el Departamento de Química de la Universidad Federico Santa María; el Centro de Estudios Científicos (CECS) y el Núcleo Científico Milenio FORECOS.

Haciendo frente al cambio

Ya en 1994 Chile ratificó la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, y en 2002, el Protocolo de Kyoto.

Existe un Comité Nacional Asesor en esta materia y en 2006 se elaboró una
estrategia nacional, que tiene como ejes principales el cómo adaptarse a los impactos del cambio climático, cómo mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero y crear y fomentar capacidades en este tema.

Actualmente se trabaja en un plan de acción, que debiera estar listo a fines de año, que oriente respecto a qué medidas tomar.

A juicio de la ministra de Medio Ambiente,
Ana Lya Uriarte, el Estado deberá diseñar y aplicar políticas públicas orientadas a mitigar los impactos y adaptarse a las realidades que vayan emergiendo, así como a involucrar al sector privado en cuanto a la innovación y gestión tecnológica del proceso productivo nacional.

Sostiene que este plan de acción deberá hacerse cargo de las realidades regionales y sectoriales con estrategias diferenciadas para su efectividad, y que la ciudadanía también tiene un rol fundamental en esto.

Algunas de las medidas que las autoridades han señalado para contrarrestar este fenómeno, son:
Aumentar la capacidad de riego
Implementar una política de construcción de embalses y aguas
Desarrollar los
biocombustibles
Promover el uso de energía renovables
Promover el uso sustentable del bosque nativo
Diseñar una estrategia de desarrollo de cuencas
Seguir promoviendo los proyectos de
mecanismo de desarrollo limpio (MDL).

Por otro lado, ambas cámaras del
Parlamento están al tanto de los últimos estudios. De hecho, la Cámara de Diputados acordó solicitar a la Presidenta de la República impulsar una campaña nacional orientada al uso eficiente de la energía, tanto en las actividades productivas, como en las conductas cotidianas y domésticas de la población.

Finalmente, si Chile quiere ingresar a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (
OCDE), deberá seguir haciendo frente a esta problemática ambiental que trae importantes efectos sociales y económicos.

Cómo todos pueden contribuir

Un simple acto, como cambiar una ampolleta, puede ayudar a enfrentar el fenómeno del cambio climático. Y es que cualquier medida que apunte a la eficiencia y ahorro energético sirve. Mientras menos energía demandemos, habrá menos quema de combustibles fósiles y menos gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Así, la lista de medidas que los ciudadanos pueden implementar para contribuir es larga:

Por cada kilowatt/hora de electricidad que se ahorra, se evita la emisión de aproximadamente 800 gramos de CO2 a la atmósfera.
Si pinta cielos y paredes de colores claros, puede ahorrar un 5% en energía.
Aproveche la luz natural. Use colores claros para decorar su casa, ya que absorben menos luz.
Una ampolleta eficiente de 20 watts, ilumina lo mismo que una ampolleta común de 100 watts, pero consume cinco veces menos; por lo tanto, iluminar con una ampolleta corriente cuesta cinco veces más caro.
Para producir 500 Kg. de papel es necesario el talaje de un árbol adulto. El consumo en Chile es de alrededor de 830 mil toneladas, lo que equivale al talaje de 1.660.000 árboles adultos.
Compre la menor cantidad posible de productos empaquetados (generan el 30% de la basura doméstica).

Apague los aparatos eléctricos cuando no los esté usando.
Evite filtraciones por puertas y ventanas.
Cocine con la llama justa. Si la llama sobrepasa el fondo de la olla, se pierde energía.
Si calienta mucha agua, guarde en un termo la que no utiliza.
Evite usar el auto en tramos cortos.

Podrá encontrar aún más recomendaciones en la
Guía para el uso eficiente de la energía, elaborada por el Programa País de Eficiencia Energética y Programa Chile Sustentable.
Y otras 51 medidas en esta
Guía de supervivencia del calentamiento global, de la revista Time, donde le señalan hasta cómo encargar una auditoria ambiental de su hogar… todo sea por contribuir a la salud del planeta.

http://www.bcn.cl/



En 2032, sin bosques ni agua


2032 será un año crítico porque el 70% de la superficie terrestre estará sufriendo los efectos del desarrollo y el 90% de la población mundial padecerá necesidades de agua, según la ONU, que analiza la evolución del medio ambiente en los últimos 30 años y concluye que el cambio climático es irreversible.

Por Nick Nuttall.

Más del 70% de la superficie terrestre de la Tierra podría verse afectada por el impacto de nuevas carreteras, el aumento de las explotaciones mineras, la expansión de las ciudades y otros desarrollos de infraestructura en los próximos 30 años, a menos que se adopten medidas urgentes. América Latina y el Caribe serán probablemente las zonas más castigadas, con el 80% de la superficie terrestre afectada, seguidos de cerca por la región de Asia y el Pacífico.

En estas regiones, más del 75% de la superficie terrestre puede verse afectada por el ruido, la alteración del hábitat y otros tipos de daños medioambientales como resultado del rápido y mal planificado desarrollo de las infraestructuras. Mientras tanto, para 2032 más de la mitad de la población mundial podría vivir en áreas con un gran estrés por falta de agua, si las fuerzas del mercado son las que dirigen el escenario político, económico y social del planeta durante los próximos años.

Es posible que Asia occidental, que incluye áreas como la Península Arábiga, sea la más afectada, y se prevé que para 2032 más del 90% de la población viva en áreas con "graves condiciones de estrés por falta de agua".

Menos hambre

Sin embargo, la proporción de hambrientos en el mundo parece destinada a disminuir: según las previsiones del informe, el hambre disminuye a tan sólo un 2,5% de la población mundial en 2032, tal como se estableció en los objetivos de la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas.

Por otro lado, una acción concertada en la que participen gobiernos, la industria y ciudadanos individuales, también podría reducir de manera significativa la emisión de gases vinculada al recalentamiento global. Los niveles de dióxido de carbono podrían, con la suficiente voluntad pública y privada, empezar a estabilizarse en la atmósfera para 2032. Estos son sólo algunos de los datos reflejados en el revolucionario informe Perspectiva del Medio Ambiente Mundial-3 (PMAM-3) del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que acaba de ser presentado.

El estudio analiza de manera especial las políticas e impactos ambientales de los últimos 30 años. Hace hincapié en cuatro criterios a seguir en las próximas tres décadas y compara y contrasta los posibles efectos sobre la gente y el mundo natural de la aplicación de estos cuatro criterios.

Encrucijada crucial

El informe, compilado por más de 1.000 expertos, muchos de los cuales pertenecen a una red global de centros cooperantes, afirma que el planeta se halla en una encrucijada crucial con respecto a las decisiones que adoptemos hoy y que son fundamentales para los bosques, océanos, ríos, montañas, fauna y flora y otros sistemas de apoyo a la vida, de los que dependen las generaciones actuales y futuras. PMAM-3 llega a la conclusión de que ya ha tenido lugar un cambio medioambiental en los últimos 30 años, desde la Conferencia de Estocolmo de 1972 que condujo a la creación del PNUMA.

Se han dado mejoras en áreas como la calidad de ríos y del aire en lugares como América del Norte y Europa. El esfuerzo internacional para reparar la capa de ozono, el escudo protector de la Tierra, reduciendo la producción y consumo de clorofluorocarbonos (CFCs), es otro éxito notable. Pero en general se ha dado una degradación continua en el medio ambiente, sobre todo en grandes zonas del mundo en desarrollo. La degradación de la calidad medioambiental del planeta Tierra está intensificando la vulnerabilidad de la gente (PMAM-3 Capítulo) ante riesgos naturales como ciclones, inundaciones y sequías, así como aumentando los riesgos de la inseguridad en los alimentos, refleja el informe.

Los pobres, los enfermos y los marginados, tanto en las sociedades como en los distintos países y regiones, son en especial vulnerables, siendo evidente que es cada vez mayor la brecha que les separa de aquellos capaces de hacer frente a los cada vez mayores niveles de cambio ambiental.

Aumentan los desastres

Se calcula que la cantidad de gente afectada por desastres aumentó, de una media de 147 millones al año en la década de los ochenta, a 211 millones al año en la de los 90. Las pérdidas financieras derivadas de los desastres naturales superaron en 1999 los 100.000 millones de dólares estadounidenses.

El nivel de desastres relacionados con la climatología también ha aumentado, y algunos expertos vinculan este hecho al cambio climático debido a las emisiones realizadas por el ser humano. De hecho, tras todas las evaluaciones y previsiones que destaca el informe, se percibe el espectro del recalentamiento global y su potencial capacidad para causar estragos sobre las pautas climatológicas en las próximas décadas. PMAM-3 afirma que la degradación ambiental también la pagan países de otras maneras. India, por ejemplo, está perdiendo anualmente más de 10.000 millones de dólares EE.UU., o el 4,5% de su producto interior bruto (PIB), a causa de la degradación de la tierra inducida por el hombre, lo que supone pérdidas para la productividad de unos 2.400 millones de dólares EE.UU.

Crisis sanitaria

La degradación de la calidad ambiental también supone un mayor riesgo para la salud. La polución de los mares por las aguas residuales "ha precipitado una crisis sanitaria de enormes proporciones" dice el informe. Por ejemplo, se calcula que el consumo de marisco contaminado provoca 2,5 millones de casos de hepatitis infecciosa anualmente, lo que causa 25.000 muertes y el que otras 25.000 personas sufran incapacidad a largo plazo como resultado del daño causado en el hígado. PMAM-3 concluye que una de las principales fuerzas impulsoras de los cambios experimentados en los últimos treinta años, ha sido el aumento de la brecha entre las zonas ricas y pobres del planeta.

Actualmente una quinta parte de la población mundial disfruta de altos, incluso excesivos según algunos, niveles de riqueza. Globalmente supone casi el 90% del consumo total. En comparación, unos 4.000 millones de personas sobreviven con menos de uno a dos dólares EE.UU. diarios. Nick Nuttall es Director de Comunicación UNEP.

Informe completo en: http://www.grid.unep.ch/geo/geo3/index.htm

PNUMA: http://www.unep.org/

1 comentario:

Myrna dijo...

Me he tomado la libertad de sacar parte de sus comentario para realizar una campaña educativa en los colegios y poblacion iquiqueña en general.Soy profesora de Biología y dentro de un proyecto que trabajare con mis alumnos del grupo cientifico está el educar a la población en este tema.
Espero que no se moleste
Myrna Medel A.