martes, 7 de octubre de 2008

                                                           - Imagen: 202 Collaborative -

En este sentido, el Laboratorio Nacional de Energías Renovables de EEUU (NREL) publicaba en 2006 un informe sobre biocombustibles en el que afirmaba que la tecnología de aprovechamiento de algas tiene un bajo grado de madurez, por lo que sugería incrementar la investigación. 

Los científicos tienen así por delante algunos desafíos a los que hacer frente, como dar con la especie de alga que contenga la mayor densidad de aceite y crezca lo más rápido posible. Por otro lado, un informe publicado el año pasado por la agencia gubernamental británica Global Watch indicaba que una de las grandes dificultades de trabajar con algas es su alto contenido en agua, lo que conlleva problemas en su manipulación, extracción de su contenido útil y transporte. 

Una de las grandes dificultades de trabajar con algas es su alto contenido en agua 

Asimismo, el lugar idóneo para garantizar el crecimiento de estos organismos es otro elemento que trae de cabeza a los especialistas. Las algas se comportan como pequeñas biosferas en las que si se modifica un elemento se alteran sus condiciones iniciales. Por ejemplo, si se multiplican demasiado rápido, pueden acabar muriendo al agotar su sustento. Por otro lado, la entrada de algún organismo extraño en el cultivo puede provocar modificaciones graves que lo echen a perder. 

Por ello, los investigadores todavía no se ponen de acuerdo sobre cuál puede ser el mejor método de cultivo. Los estanques abiertos son más económicos que los controlados, pero tienen más riesgos de resultar alterados por algún elemento extraño. Una alternativa a estos sistemas es la propuesta por David A. Summers. Este ingeniero minero de la Universidad de Missouri-Rolla está cultivando microalgas en la mina experimental de su universidad, porque cree que el control que ofrece este ambiente cerrado presenta más ventajas que el inconveniente de perder la luz solar directa. 

Por otra parte, los defensores de los avances en biotecnología confían en que podrían desarrollarse algas a la carta o mezclar especies naturales, que permitirían facilitar su cultivo y aumentar su rendimiento. Asimismo, las investigaciones genéticas podrían ayudar a conocer mejor los sistemas de producción de aceite en las algas. 

En cualquier caso, los expertos consideran que el éxito de los biocombustibles basados en algas, al igual que otros combustibles alternativos, dependerá de la evolución de los precios del petróleo, y si refleja realmente sus costes medioambientales.

CASAS GEOSOLARES
http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/energia_y_ciencia/2007/12/02/172486.php

APROVECHAMIENTO DEL AGUA DE LLUVIA
http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/urbano/2008/06/15/177775.php

LAMINAS NANOSOLARES
http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/energia_y_ciencia/2008/02/10/174409.php

OFICINAS ECOLOGICAS
http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/urbano/2007/03/04/160370.php

BICICLETAS ELECTRICAS
http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/urbano/2006/10/30/156790.php


Casas geo solares

Basadas en sistemas naturales híbridos que evitan el uso de combustible en su climatización, la revista Time las considera invento del año

Imagínese una vivienda ecológica que no necesite combustible para lograr un ambiente confortable todo el año, a prueba de tornados, y que incluso pueda construirse uno mismo. Se trata de las casas geo solares, un concepto híbrido que aprovecha las sinergias producidas entre la energía del Sol y la del subsuelo. Medios como la revista Time o el canal de televisión Historia lo consideran uno de los mejores inventos de 2007. 

El estilo actual de construcción es uno de los principales causantes de contaminación ambiental. Los edificios, además de consumir grandes cantidades de combustible y electricidad para climatizarse, requieren para su edificación multitud de recursos naturales, en su mayor parte no renovables. "A pesar del desarrollo tecnológico actual, las casas se construyen esencialmente como hace ochenta años", explica el inventor norteamericano Michael Sykes, creador de estas casas geo-solares. 

Por ello, Sykes empezó en los años 80 a estudiar un sistema que permitiera casas más habitables y respetuosas con el medio ambiente. Finalmente, ideó una tecnología híbrida que ha patentado con el nombre de "Enertia", una contracción que simboliza las diversas propiedades naturales empleadas. De esta manera, se aprovecha la energía solar para calentar la casa en invierno, y la geotérmica para ambientarla en verano. 

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