martes, 7 de octubre de 2008

                                                                      - Imagen: Enertia -

Asimismo, se emplea la "inercia térmica", un fenómeno que permite a las paredes almacenar energía durante el día, y emitirla durante la noche. Las paredes y el suelo se convierten en sistemas de acondicionamiento radiantes, más eficientes, ecológicos y saludables, permitiendo una ventilación más natural. El ambiente interior creado favorece el crecimiento de las plantas, posibilitando un espacio más natural. 

Otro de los aspectos llamativos de estas casas es que no utiliza materiales de aislamiento en sus paredes. Su lugar lo ocupa una separación de aire, denominada "sobre", que rodea el interior del edificio, creando una "biosfera en miniatura". En esta capa interna de las paredes, el aire calentado por el sol circula, así como la energía geotermal generada bajo la casa, almacenándose en las paredes. La distribución del calor y el frío se basa así en las corrientes térmicas naturales, y no necesita por tanto de aparato eléctrico alguno. 

La distribución del calor y el frío se basa en las corrientes térmicas naturales, y no necesita aparato eléctrico alguno 

Sykes explica que los diseños de las casas se basan en la denominada ecuación de pérdida de calor, en las que se controlan las variables de resistencia (factor R) y pérdida de la temperatura (Delta T). Mientras que las casas convencionales incrementan el factor R, y por ello, necesitan recubrirse de materiales aislantes, las casas geo-solares otorgan mayor importancia al segundo factor, consiguiendo la misma eficiencia térmica pero de manera natural. 

Así, incluso en las peores condiciones meteorológicas, la casa es capaz de mantener a sus huéspedes en unas condiciones agradables. En cualquier caso, los más precavidos pueden instalar un sistema suplementario de aire acondicionado eléctrico o de combustible, cuyo uso según Sykes será muy bajo. 

Algo más que cabañas de madera 

Los materiales son totalmente renovables, siendo su estructura básica de madera, una elección que va más allá de lo puramente estético. En este material, la inercia térmica se produce de forma más eficiente. En concreto, Sykes ha elegido el pino amarillo sureño por su especial resistencia y una estructura celular que le confiere las mejores características para levantar estas viviendas. 

Además, la madera es ecológica: Por un lado, es renovable y necesita mucha menos energía para su proceso que otros materiales convencionales de construcción. Por otro lado, secuestra en su interior dióxido de carbono, evitando así su impacto en la atmósfera. 
 
De hecho, las ventajas de las casas de madera sólida son conocidas desde hace siglos: Gran parte de las viviendas construidas hace años en el Noreste de Estados Unidos, el norte de Europa, Rusia o Japón eran construidas mediante este sistema. En Escandinavia se trata del sistema principal de construcción, donde algunas de estas viviendas tienen siglos de antigüedad. En este sentido, un estudio del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EEUU (NIST) de 1981 sobre la eficiencia energética de varios tipos de construcciones señaló a estas casas como las más eficientes. 

El hecho de construirse en madera podría hacer pensar que se trata de casas más endebles que las fabricadas en piedra o cemento. Sin embargo, Sykes asegura que la solidez de las vigas las aleja de un posible peligro de incendio, y que su estructura es capaz de resistir desde el impacto de objetos lanzados por un huracán o un tornado a las balas perdidas de un cazador. 

La tecnología de este inventor estadounidense está viviendo este año varios momentos de gloria: La revista Time la ha seleccionado como uno de los "Inventos del Año", mientras que el canal de televisión Historia le ha convertido en ganador de su premio de "Inventos Modernos". 

Diseños económicos a medida

Otro de los objetivos de Sykes es que sus viviendas se adapten por completo tanto al entorno como a las necesidades y gustos de sus inquilinos. Por ello, el inventor norteamericano ha desarrollado un amplio catálogo con diversos tamaños, formas, acabados, colores y estilos. Además, se ofrece la posibilidad de diseños a medida, de manera que el comprador pueda introducir los cambios que considere oportunos. 

Asimismo, el diseño modular de las casas, mediante segmentos laminados y numerados, facilita y agiliza su construcción, reduciendo la cantidad de energía y residuos. En este sentido, incluso los más manitas pueden levantarla con sus manos, aunque en la mayoría de los casos se requiere por lo menos a un carpintero profesional. 

En cuanto al precio, los distintos modelos y suplementos ofrecen muchas posibilidades. Por ejemplo, una casa de la serie "Arcadia" de dos habitaciones puede costar unos 43.000 euros, mientras que si se opta por un modelo de la serie "Southern Comfort" de tres habitaciones, puede salir por unos 189.000 euros. Y si se quiere añadir un garaje, habrá que sumarle unos 11.000 euros. Sykes ofrece incluso un sistema especial de financiación para construir la vivienda.


Los nuevos semáforos utilizan luces más eficientes y duraderas, placas solares e incluso sus elementos se reutilizan como lámparas de diseño

Los semáforos con luces LED consumen menos energía, duran mucho más tiempo y se ven mejor que los convencionales, si bien todavía son más caros. Por ello, aún no se han generalizado, aunque sólo es cuestión de tiempo. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) prevé sustituir el 15% de los 300.000 semáforos que hay en España. Además de las luces LED, otros semáforos incorporan paneles solares para autoabastecerse de electricidad, e incluso, hay quien aprovecha sus componentes para fabricar lámparas de diseño. 

El programa del IDAE, que prevé un gasto máximo de veinte millones de euros, sustituirá con luces LED la óptica de 49.000 semáforos convencionales. Con esta medida, sus responsables afirman que se evitará al año el consumo de 10.898 toneladas de petróleo y la emisión de 31.246 toneladas de CO2 a la atmósfera. 

Las características de los diodos LED son especialmente idóneas para su uso en semáforos, así como en otro tipo de señalización urbana, como pilotos luminosos de coches y bicis o paneles informativos, donde también son cada vez más frecuentes. Su eficiencia se debe a que evitan la disipación de luz en calor de las bombillas incandescentes, por lo que aprovechan mejor la electricidad. Así, una bombilla incandescente de un semáforo tipo consume 70 vatios (W) frente a los 10 W de las lámparas con tecnología LED. 


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