martes, 8 de diciembre de 2009

NOTICIAS DEL MUNDO



El cambio climático coloca al mundo en el peor de los escenarios.

El aumento de CO2 en la atmósfera, causante del calentamiento climático, se ubica "más allá del peor de los escenarios" imaginado en 2007 por los científicos de todo el mundo, advirtió el climatólogo francés Hervé Le Treut.
AFP

En términos de emisiones de CO2, estamos más allá del peor de los escenarios imaginados en las proyecciones del Grupo intergubernamental de expertos sobre el clima", explicó a la AFP este especialista del clima.

"No hay signo importante que nos incite a ser optimistas. Estamos en una trayectoria que se traduciría, según los modelos, en 4 a 6 grados de calentamiento" de aquí a fines de siglo, agregó, a diez días de la cumbre de Copenhague que trata de contener el alza de la temperatura. Las emisiones mundiales de CO2 vinculadas a la utilización de energías fósiles aumentaron en un 29% entre 2000 y 2008.

Según un reciente estudio del Global Carbón Project (GCP) alcanzaron 8.700 millones de toneladas en 2008, un nuevo record absoluto después del alza de 2% con respecto a 2007. No obstante, frente a estas cifras, Hervé Le Treut apela a ser "prudente con las trayectorias hacia el horizonte de 2100".

¿Frente a la amplitud de la amenaza, los científicos deben modificar sus previsiones? ¿El último informe del GIEC, publicado en 2007, está o no caduco y acaso no debería ser puesto al día sin esperar su próxima versión, prevista para 2013?

Aunque reconoce que el documento sobre la elevación del nivel del mar es conservador (varios estudios, que toman en cuenta el deshielo en Groenlandia, hablan ahora un aumento de un metro de aquí a 2100) el experto rechaza con firmeza la idea de una actualización permanente que "ofrecería un frente frágil a todas las críticas".
"El texto es suficiente como para dar una idea del nivel con el que hay que actuar", subraya el climatólogo, que participa en los trabajos del GIEC y dirige el Instituto Simón Laplace, federación de seis laboratorios de investigación en ciencias del medio ambiente.

Frente a la real dificultad de imaginar lo que podría ser, concretamente, "un mundo más caliente", Hervé Le Treut subraya la necesidad de intensificar los esfuerzos para explicar cual podría ser el aspecto que tendrá el planeta en el futuro.
"Más allá de dos grados, se cambia de mundo, pero ¿cómo se traduce ésto? ¿Cuáles son las especies de árboles que estarían amenazadas, cuáles serán las mutaciones en las especies animales, cuánto quedará de nieve en los grandes glaciares de las montañas? Se necesita absolutamente tener esta información".

Cuando no trabaja en los modelos climáticos, mantiene una mirada atenta sobre las negociaciones en curso bajo auspicio de la ONU y prevé acudir a la cumbre de Copenhague en diciembre, no para una comunicación científica, sino para ver en qué va a culminar esta "diplomacia del clima".

Para que los cambios profundos vinculados a los cambios climáticos ("habrá ganadores y perdedores") se den de manera pacífica, Le Treut advierte contra las simplificaciones abusivas. "Hacer del cambio climático una catástrofe absoluta, sin escape ni remisión, es ir más allá de lo que dice la ciencia", escribió en su último libro 'Nouveau Climat sur la terre'.

Un estudio dice que, dado el actual sistema económico, es muy difícil evitar el calentamiento global.

Quizás entre las predicciones más terroríficas de los últimos tiempos esté la que dice que el calentamiento global es ya imparable. Según Tim Garrett, profesor en la Universidad de Utah, las emisiones de dióxido de carbono no se pueden estabilizar, no ya disminuir, a no ser que la economía mundial colapse totalmente o se construya el equivalente a una central nuclear cada día. Algo que en la práctica parece imposible.

El estudio llega a varias conclusiones de las que se pueden extraer las siguientes a modo de resumen que:

- El ahorro de energía o la eficiencia no hacen que se consuma menos energía, en su lugar hace que la economía crezca y se acelere el consumo de energía.
- Existe una constante a lo largo de la historia que liga el uso global de la energía a la productividad económica acumulada ajustada por la inflación. Así que no es necesario considerar el crecimiento de la población y el estándar de vida para predecir el consumo de energía y la resultante emisión de dióxido de carbono.
- La estabilización de las emisiones al ritmo actual requeriría aproximadamente unos 300 Gigavatios de potencia de energía nuevos cada año libres de emisiones. O lo que es lo mismo, el equivalente a construir una central nuclear nueva cada día. Según Garrett no hay otra manera sin afectar gravemente la economía.

Algunos economistas han criticado fuertemente el estudio argumentando la carencia de conocimientos económicos de su autor. Garret se defiende que ha usado una aproximación económica a un problema que en realidad es físico y como consecuencia ha llegado a un modelo de crecimiento económico global diferente al convencional.
Garret considera que la civilización es como un motor térmico que consume energía y produce trabajo en forma de producción económica. Sin consumo de energía la civilización no valdría nada, es la energía la que mantiene el valor económico. Si nos faltase energía la civilización colapsaría.

Según él la acumulación del la producción económica en el curso de la Historia está ligada al consumo de energía por un factor constante evaluado en 9,7 ± 0,3 milivatios por dólar (ajustado por inflación). Llega a esta conclusión a partir de datos sobre el producto interior bruto y la estimación de la producción económica a lo largo de los últimos 2000 años. Luego investigó las implicaciones que esto tiene para las emisiones de dióxido de carbono.

Según Garret los economistas creen que se necesita tener en cuenta la población y el estándar de vida para estimar la productividad, pero que en su modelo la única cosa que se necesita es saber cómo de rápido es el aumento en el consumo de energía. Según él son precisamente la población y el estándar de vida los que se ajustan a la disponibilidad de energía.

Según Garret todo esto significa que la aceleración en las emisiones de dióxido de carbono es difícil que cambie pronto porque el uso de la energía actual está ligado a la productividad económica del pasado.
Según este modelo la civilización evoluciona en un ciclo de retroalimentación espontáneo mantenido sólo por el consumo de energía y la incorporación de materia medioambiental. Al crecer consume más y en consecuencia crece más y puede consumir más.

Lo más provocativo del modelo de Garret, y que es contrario a lo que creía antes del estudio, quizás sea la afirmación de que el ahorro de energía no reduce el uso de energía, sino que hace crecer la economía y por tanto el uso de energía. Según Garret hacer a la civilización más eficiente simplemente le permite crecer más rápido y consumir más energía.

"Sólo estoy diciendo que no es realmente posible ahorrar energía de una manera significativa porque la actual tasa de consumo de energía está determinada por la producción económica del pasado… Ahorrar energía hace sentir bien, y eso está bien, pero no debería de haber pretensiones de que esto marcará una gran diferencia."

Pese a todo Garret continúa usando su bicicleta, tomando el autobús, utilizando una cuerda de tender ropa tradicional y una segadora de césped manual.

Según Garret a la hora de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero frecuentemente se discuten estrategias como el ahorro de energía, reducir la población, usar fuentes de energía alternativas… Pero casi nadie menciona una: disminuir el estándar de vida, que además se dará de todos modos si hay una fuerte crisis energética o si la economía colapsa.

Garret cree que el sistema es determinista. La población y el estándar de vida son sólo una función de la actual eficacia energética. Esto deja el cambio a fuentes de energía que no emitan dióxido de carbono como la única opción disponible. Pero para poder estabilizar las emisiones (no ya reducirlas) deberíamos de pasarnos a ese tipo de fuentes de energía a un ritmo de un 2,1% anual, que es el equivalente a construir una central nuclear al año.

"Si la sociedad invierte suficientes recursos en nuevas fuentes de energía que no emitan dióxido de carbono, entonces quizás pueda continuar creciendo sin aumentar el calentamiento global."

Garret advierte que su estudio no es una invitación a la inacción, pero que no está claro que las decisiones políticas tengan la capacidad de cambiar el curso futuro de la civilización.

Los impactos del cambio climático se dejan sentir en el planeta.

La mayoría de los científicos se muestra cada vez más convencida de que los cambios provocados por los gases de efecto invernadero ya han empezado a manifestarse en el planeta.
07 Dec 2009 AFP

Principales indicadores recogidos por la prensa científica en los últimos tres años:

ELEVACIÓN DEL NIVEL DE LOS MARES: el nivel de los mares se ha elevado al mismo tiempo que la temperatura de la Tierra, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIECC). La media global del nivel del mar ha aumentado 1,8 milímetros por año desde 1961 y se aceleró a partir de 1991 a una media de 3,1 mm anuales. El GIECC considera que el nivel de los mares podría aumentar entre 18 y 59 centímetros hacia 2100 y advierte que se está acelerando el deshielo de las zonas marítimas glaciales.

DESHIELO DE GLACIARES: los glaciares y las zonas nevadas de las altas cumbres de ambos hemisferios se han reducido drásticamente en las últimas décadas. Por ejemplo, la nieve en la cima del Kilimanjaro, la montaña más alta de África, podría desaparecer por completo en 20 años, advirtió el mes pasado un grupo de expertos estadounidenses.

CAMBIOS ESTACIONALES: algunas especies de pájaros y de peces están cambiando de hábitat debido al aumento de la temperatura. Algunos pescadores han observado que especies exóticas de peces propias de climas más cálidos viven ahora en las aguas del sur de Gran Bretaña.

ACIDEZ DE LOS OCÉANOS: la acidez de los océanos está aumentando porque éstos absorben más dióxido de carbono (CO2), con su consiguiente impacto en los corales y los microorganismos, advierten los biólogos.


LOS POLOS: El deshielo causado por el cambio climático hace que los expertos consideren que el hielo del Ártico desaparecerá completamente en los meses de verano dentro de unos 20 ó 30 años. Por su parte, la Antártica ha aumentado su temperatura en 2,5 grados centígrados en los últimos 50 años.

METANO SUBTERRÁNEO: en lagos del norte de Siberia se han hallado emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero. El calentamiento de la capa interna del hielo aumenta la temperatura del subsuelo y se produce ese gas, que puede almacenarse durante miles de años.

CAMBIOS EN LAS PRECIPITACIONES: los cambios en lluvias y nieve han sufrido aumentos y disminuciones significativas entre 1900 y 2005 en numerosas partes del planeta.


TORMENTAS: los científicos son reacios a establecer un nexo entre el cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos como inundaciones o ciclones.

La Antártida Oriental comenzó a perder hielo en 2006.

La Antártida Oriental parece haber empezado a perder hielo en 2006, según un estudio de la Universidad de Texas en Austin (Estados Unidos) que se publica en la edición digital de la revista 'Nature Geoscience'.
EUROPA PRESS

Según explican los autores del trabajo, los movimientos de gravedad de la masa de hielo en la Antártica confirman las estimaciones anteriores sobre la pérdida de hielo en la Antártida Occidental y sugieren que la Oriental ha perdido su equilibrio característico en los pasados años.

Los científicos, dirigidos por Jianli Chen, utilizaron datos obtenidos del instrumento 'Gravity Recovery and Climate Experiment' (GRACE, según sus siglas en inglés) para estimar la masa de hielo de la Antártida entre abril de 2002 y enero de 2009. Su estimación de una pérdida de 132 gigatoneladas de hielo al año en la Antártida Occidental supone una confirmación independiente de anteriores resultados.

Sin embargo, los investigadores también descubrieron que la capa de hielo de la Antártida Oriental, que se había mantenido en equilibrio con cierto margen de error, comenzó a perder masa a partir de 2006.

La pérdida estimada procede de las regiones costeras de la Antártida Oriental y supone unas 57 gigatoneladas por año, a pesar de un gran rango de incertidumbre de +/- 52 gigatoneladas por año.

Cambio climático, seguridad energética y la administración Obama

A continuación una trascripción del audio emitido en podcast las medidas que ha tomado la administración Obama en lo que respecta al cambio climático y la seguridad energética.

Durante su campaña, el entonces candidato presidencial Barack Obama prometió luchar contra el calentamiento mundial, recortar el consumo de energía y reducir la dependencia de Estados Unidos de las fuentes de energía extranjeras. Para el 26 de enero, menos de una semana después de haber prestado juramento al cargo como el cuatrigésimo presidente de Estados Unidos, Obama declaró que el país estaba listo para ser un líder en materia de cambio climático.

Desde entonces, la administración Obama se ha movilizado rápidamente para colocar a Estados Unidos en una posición de liderazgo para trabajar con países de todo el mundo y enfrentarse a los desafíos que plantean el cambio climático y la seguridad energética.

Algunos de los efectos del cambio climático ya están ocurriendo. Aunque es un fenómeno mundial, sus efectos –como por ejemplo el aumento del nivel del mar, la reducción de los glaciares, los cambios en la distribución de plantas y animales, los árboles que florecen antes de tiempo y el derretimiento de las nieves eternas – son regionales y locales. Al reconocer ya se están produciendo cambios, Obama ha tomado varias medidas desde enero para abordar el asunto.

El 26 de enero el presidente firmó dos memorandos ejecutivos relacionados con este tema. Uno está dirigido al Departamento de Transportes para que establezca normas respecto a una mayor eficiencia energética para los fabricantes de automóviles para vehículos de 2011. El segundo memorando está dirigido a la Agencia de Protección Ambiental para que reconsidere la petición realizada por el estado de California de establecer límites más estrictos para las emisiones de gases de efecto invernadero de vehículos a motor que los que establece el gobierno federal.

El mismo día, en el Departamento de Estado, la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton presentó a Todd Stern como el primer enviado especial del país para cambio climático. Clinton dijo que el nombramiento envía un mensaje claro de que Estados Unidos se toma muy en serio el cambio climático mundial y la energía limpia.

Stern es el principal asesor sobre políticas y estrategia internacionales relativas al clima, y es además el negociador principal del gobierno en materia de clima. Dirige las iniciativas estadounidenses en las negociaciones de las Naciones Unidas y será uno de los participantes principales en la elaboración de la política sobre clima y energía limpia.

Muchos organismos estadounidenses centran su labor en los asuntos de cambio climático y energía limpia. La Administración Nacional de Asuntos Oceanográficos y Atmosféricos (NOAA) es parte del Departamento de Comercio y lleva a cabo gran parte de la investigación que se utiliza para tomar decisiones. El Servicio Meteorológico Nacional de la NOAA proporciona pronósticos del tiempo, hidrológicos y clima para Estados Unidos. NOAA desempeñará el papel principal en el establecimiento de una alianza de servicio climático que se ha propuesto y que incluirá a organismos federales como la NASA (la agencia espacial estadounidense), el Servicio Geológico de Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, el Servicio Forestal de Estados Unidos y muchos otros.
La administración Obama también ha hecho del desarrollo de un sector de energía limpia parte de sus esfuerzos para ayudar con la recuperación económica del país. La Ley de Estados Unidos para la Recuperación y la Reinversión, firmada por el presidente Obama en febrero, destina alrededor del 10 por ciento del plan de estímulo de 787.000 millones de dólares para financiar incentivos tributarios y proyectos de energía ecológica.

En momentos en que los países del mundo se preparan para reunirse en Copenhague en diciembre para negociar un tratado de sucesión al protocolo de Kyoto de 1997, Estados Unidos toma medidas internas y en el exterior para incentivar el uso de energías sostenibles y resolver el desafío del cambio climático.

Audio: http://stream.state.gov/streamvol/libmedia/usinfo/4770/esp/ia_esp_120409_cop_priority.mp3


Cambio climático es un peligro claro y presente, dice la secretaria Clinton

Foro prepara reuniones sobre el clima a realizarse en Copenhague.
Por Cheryl Pellerin
Redactora
Washington

Los representantes de los 17 países que más contribuyen a las crecientes concentraciones de bióxido de carbono (CO2) que con otras emisiones de efecto invernadero calientan el planeta, se reunieron el 27 y 28 de abril para iniciar conversaciones que esperan ayuden al éxito de la reunión sobre el cambio climático que auspicia la Organización de Naciones Unidas en diciembre en Copenhague.

“La crisis del cambio climático existe en el nexo entre la diplomacia, la seguridad nacional y el desarrollo. Es un asunto ambiental, un asunto de salud, un asunto económico, un asunto de seguridad. Es una amenaza de alcance mundial, pero también con impacto local y nacional.”, afirmó la secretaria de Estado Hillary Clinton al inaugurar el encuentro el 27 de abril.

Todd Stern, Enviado Especial de Estados Unidos para Cambio Climático, dirigió la participación de Estados Unidos, y Michael Froman, vice asesor de seguridad nacional para Asuntos Económicos Internacionales, estuvo a cargo de la primera de las tres reuniones preparatorias para el Foro de las Principales Economías sobre Energía y Cambio Climático, a realizarse el mes de julio en Italia.

Las 17 principales economías son Australia, Brasil, Canadá, China, la Unión Europea, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Sudáfrica, Corea del sur, el Reino Unido y Estados Unidos. También participaron Dinamarca, en su capacidad de presidente de la conferencia de las Naciones Unidas en diciembre, y las Naciones Unidas.

Los planes para Copenhague comprenden la elaboración de un ambicioso acuerdo sobre clima mundial para el año 2012, cuando expira el primer periodo de compromiso bajo el Protocolo de Kyoto, y para más adelante. Funcionarios de 192 países, incluso Estados Unidos, participarán.

El Protocolo de Kyoto es un agregado de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, que está vigente de 2005 a 2012 y que estableció compromisos con fuerza legal para reducir el CO2 y otros gases de efecto invernadero que producen las naciones industrializadas, junto con compromisos generales para todos los países miembros. Varios países desarrollados, entre ellos Estados Unidos, rehusaron ratificar el acuerdo.

RESULTADOS

Los participantes en el foro quieren facilitar el diálogo sincero entre las principales economías desarrolladas, y las economías en desarrollo, y ayudar a generar el liderazgo político necesario para lograr un resultado exitoso en Copenhague. Se dedicaron a explorar iniciativas y empresas conjuntas que aumentarían el abastecimiento de energía limpia y reducirían las emisiones del gases de efecto invernadero.

El resumen del presidente del foro indica que los participantes coincidieron en que el cambio climático es un peligro inmediato para el planeta, que requiere la atención de todos los países. Afirmaron que en la reunión del mes de julio los líderes de las principales economías deben dar impulso al proceso de Copenhague y a los esfuerzos colectivos para lograr un futuro de bajo CO2.

Todas las naciones que estuvieron presentes están tomando medidas de acuerdo con sus responsabilidades comunes, aunque diferentes, afirma el resumen. Los participantes citaron la necesidad de asegurar que las medidas de los países desarrollados sean claras y enérgicas, y que todas las principales economías deben tomar medidas compatibles con la ciencia que apoyen la seguridad energética y el desarrollo sostenible.

Los participantes destacaron la importancia que la cooperación internacional puede tener para facilitar la innovación, la comercialización y el despliegue tecnológico mundial.

“Como principales economías somos responsables de la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo. Es posible que estemos en diferentes etapas de desarrollo, y posiblemente sean diferentes las causas de nuestras emisiones que son responsables por ello, pero consideramos que respondiendo y trabajando en conjunto para resolver la crisis es comparable con lo que las naciones del G-20 hacen para atender la crisis económica mundial”, dijo Clinton.

El foro fue inaugurado por el presidente Obama en marzo. Francia auspiciará la segunda reunión preparatoria, a realizarse en Paris en mayo. Todavía no se ha determinado la fecha ni el lugar de la tercera reunión. Las reuniones preparatorias son un apoyo para la reunión de líderes del Foro de las Principales Economías, a realizarse en julio en La Maddalena, Italia.

sábado, 18 de julio de 2009



Los desafíos ambientales de Obama

Enviado por Silvia García

Que la política de Bush en materia medioambiental ha sido nefasta lo sabemos todos. Durante 8 años la administración Bush intentó hacer creer a la opinión pública estadounidense que los riesgos ambientales del cambio climático eran mínimos en comparación con las pérdidas económicas derivadas del apoyo a acuerdos internacionales en cambio climático, y que por eso no los ratificaban. En la penúltima Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Clima en Bali celebrada en diciembre de 2007, la delegada de los Estados Unidos sufrió grandes presiones y tuvo que soportar los abucheos de un buen número de participantes. Y es que la negativa de la primera potencia del mundo a no poner su granito de arena en la lucha contra el cambio climático es especialmente notoria ya que los Estados Unidos albergan el 4.6% de la población pero generan el 20% de las emisiones globales de dióxido de carbono. En la última cumbre sobre el clima celebrada en Poznan (Polonia) el mes pasado, Obama todavía no había tomado posesión, así que habrá que esperar a finales de este año cuando se celebre en Copenhague la siguiente cumbre internacional de cambio climático para ver qué posición toma Estados Unidos bajo el nuevo gobierno.



Hay grandes esperanzas puestas en un cambio de política ambiental ya que Barack Obama ha reconocido en varios de sus discursos que el planeta está en peligro y ha hecho pública su disposición a actuar para disminuir el impacto de los Estados Unidos en el calentamiento global. Se han fijado retos inimaginables en la era Bush, como cortar las emisiones de carbono en un 80% antes del 2050, el mismo objetivo que la Unión Europea pretende alcanzar.

Otros objetivos a destacar son el impulso de nuevas tecnologías bajas en emisiones de carbono, como la fabricación y venta de un millón de coches eléctricos en los próximos 7 años y la obligación de que todos los edificios públicos, entre los que se incluye la Casa Blanca, usen un 30% de energía proveniente de fuentes renovables para el año 2020.

En comparación con la política medioambiental de Bush, estas iniciativas suponen un cambio radical y después de 8 años de nefastas consecuencias para el medio ambiente, parece que los Estados Unidos están dispuestos a liderar, de una vez por todas, la lucha contra el cambio climático. Algunos se preguntan si todo esto es realista en plena crisis económica mundial, sin embargo el objetivo ahora más que nunca tiene que ser crear puestos de trabajo en el sector ambiental e invertir en tecnologías que utilicen fuentes de energía que no producen gases de efecto invernadero. Las expectativas con Obama están muy altas, también en política medioambiental.




Internet y su huella ecológica

Enviado por Silvia García

Es domingo por la mañana. Te levantas y abres la página Web de Verdecito para leer las últimas noticias ambientales. A la vez abres otras dos nuevas ventanas para buscar en Google y Wikipedia un par de conceptos que no te han quedado claros. Y te bajas un video de YouTube mientras lees tus últimos emailes.

Esta situación puede parecerte inofensiva, pero ¿Sabías que navegar por Internet tiene un impacto en el medio ambiente? ¿Te sorprendería saber que la industria de internet genera el 2% de las emisiones globales de C02?

Las páginas Web tienen archivos almacenados en servidores que están en ordenadores conectados a través de redes que necesitan electricidad para su funcionamiento. Y como todos sabemos, la electricidad se produce quemando combustibles fósiles como petróleo, carbón o gas natural. En esta línea, un nuevo estudio de la Universidad de Harvard ha revelado que 2 búsquedas en el Google causan emisiones de C02 equivalentes a hervir agua en una kettle (típico hervidor de agua de 1-2 litros de capacidad usado en países anglosajones). De acuerdo con el citado estudio, una búsqueda en el Google genera 7g de C02 mientras que hervir agua en una kettle genera 15g. Esto es debido a la forma que Google tiene de operar, con enormes centros de datos repartidos alrededor del mundo, los que consumen mucha energía. Google no opera sólo con un servidor; al hacer una búsqueda, ésta va a diferentes servidores los que compiten entre ellos. Los servidores están repartidos por el mundo y Google nos manda los datos de vuelta desde el servidor que produce la respuesta más rápidamente. El sistema minimiza el tiempo de espera para el usuario pero consume mucha energía.

Otros estudios calculan entre 1g y 10 g de emisiones de C02 por cada búsqueda en el Google, dependiendo de si se enciende específicamente el ordenador para hacer la búsqueda o ya estaba encendido, ya que solamente tener el ordenador encendido genera entre 40 g y 80 g de C02 a la hora.



Críticas a estos cálculos no se han hecho esperar y otros investigadores estiman que se pueden hacer 8 búsquedas en el Google hasta que se emita el mismo C02 a la atmósfera que al hervir agua en la kettle, y no sólo 2 como las investigaciones de la Universidad de Harvard desvelan. Además, algunos contestan al estudio de la Universidad de Harvard argumentando que el cuerpo humano emite 3 litros de gas al día, que contienen 0.07 g de CH4, gas de efecto invernadero hasta 25 veces más potente que el C02 y que tiene el mismo efecto sobre el calentamiento global que 2g de C02. De este modo podríamos calcular la cantidad de pedos a los que equivale una búsqueda en el Google o hervir agua para un café.

Bromas aparte, la polémica está servida y mientras unos se empeñan en demostrar los impactos ambientales de la industria asociada a internet a otros les parece insignificante comparado con las emisiones procedentes de fuentes naturales. Lo que sí es cierto es que hay muchos intereses económicos en juego en una industria totalmente emergente y que se ha vuelto imprescindible para el desarrollo de la economía ¿Quién podría trabajar sin conexión a internet? Y no solo trabajar, ya que internet es una fuente creciente de ocio en las sociedades industrializadas. Entretanto, quizás nuevos estudios calculen en los próximos meses cuantos gramos de C02 se emiten a la atmosfera por hervir agua en Second Life o si los avatares contribuyen al calentamiento global emitiendo CH4.



Soluciones para el calentamiento global. Colchones Orgánicos.

Enviado por Juanma

Os dejamos una idea para la próxima vez que vayáis a comprar un colchón de dormir: ¿cuántos de nosotros conocemos en detalle los materiales de los que están hechos los colchones y cómo afectan al calentamiento global?

La mayoría de los colchones están fabricados con materiales que sí afectan al calentamiento de la atmósfera: productos químicos sintéticos como acrilonitrilo, polietileno, ácido tereftálico, glicol, polyester, nylon y poliuretano.

La Agencia de Sustancias Tóxicas y Registro de Enfermedades, perteneciente al departamento de Salud del gobierno de Estados Unidos, ha alertado que incluso pequeñas cantidades de polibromodifenil éteres o, también llamados PBDE (compuestos bromados de efecto retardado usados en la fabricación de colchones, carcasas de aparatos electrónicos, muebles, etc...), puede resultar contraproducente para mujeres en estado de embarazo y el feto del bebé. Otro componente petroquímico utilizado en el proceso de fabricación de los colchones y actualmente sospechoso de ser cancerígeno, es el ácido perfluoroctanoico.


Las sustancias químicas anteriores contribuyen significativamente no solamente en nuestra salud sino también en la emisión de gases de efecto invernadero en nuestro ambiente. Los fabricantes han comenzado a reaccionar y ofrecer nuevas alternativas en colchones y productos de cama con un menor impacto en el medioambiente y en la salud de los consumidores: los colchones orgánicos o también conocidos como colchones de látex. El látex es un líquido blanquecino que se produce de la sabia extraída del árbol “Hebea Brasilensis” (Árbol de caucho) y que a través de un proceso de transformación agitando las burbujas de aire que contiene, se convierte en una sustancia moldeable y compacta consiguiendo distintos tipos de elasticidad.

¿Qué otras ventajas tiene además de preservar el medioambiente? Los colchones de látex evitan mucho mejor que los sintéticos la atracción de polvo y ácaros con lo que será beneficioso para aquellas personas que sufran de alergias. El látex, al dejar pasar el aire mejor a través de él que los sintéticos, también resulta más cómodo durante verano (más fresco) e invierno (más caluroso y acogedor), además de disponer de una flexibilidad natural que se adapta mejor a nuestro cuerpo. Existen distintos tipos de látex y oferta por lo que te recomendamos que te asesore un experto en una tienda especializada. No obstante, aquél que ponga 100% látex natural será el que mejor calidad te pueda ofrecer hoy en día.

Hay otras alternativas a los colchones con un impacto menor en el medioambiente que los colchones sintéticos, los futones. Éstos, están realizados generalmente con algodón o lana y requieren menor energía a la hora de producirlos, siendo biodegradables.




¿Hay solución para el calentamiento global?

Enviado por Juanma

A pesar de las previsiones pesimistas de algunos estudios científicos, ¡sí, podemos contribuir activamente contra el calentamiento! Existen múltiples maneras de combatir los efectos de los gases de invernadero y ayudar a escala global.

Recuperación de la capa de ozono

Desde los 80 ha habido una caída permanente (alrededor de un 4% por década) de la cantidad total de ozono de la estratosfera terrestre y una caída mucho más pronunciada en las regiones polares de la tierra durante el mismo periodo de tiempo. La disminución de la capa estratosférica de ozono tiene efectos dañinos para el hombre, exponiéndole a los rayos ultravioleta (UVB) responsables de enfermedades como tumores melánicos, cáncer de piel, cataratas, ataques al sistema inmunológico y, al campo: afectando a las plantaciones y destrucción del plancton. A principios de los 70 los científicos descubrieron que la fuente del problema eran los compuestos de clorofluorocarburos (CFC) que se habían utilizado en múltiples aplicaciones comerciales, industriales y del hogar, incluyendo sprays aerosoles, líquidos refrigerantes y aires acondicionados.

Cuando la prensa comenzó a informar, a mediados de los 80, de la disminución de la capa de ozono hubo una reacción fuerte por parte de la opinión pública con protestas hacia las empresas que comercializaban los aerosoles que contenían CFCs y precipitando una regulación por parte de la industria y una involucración por parte de los gobiernos. En 1985, un agujero en la capa de ozono fue descubierto siendo el detonante para que 43 naciones (incluido Estados Unidos) firmaran en 1987 el protocolo de Montreal que limitaba la producción y uso de CFCs. Hoy en día 191 países han firmado este acuerdo consiguiendo que los niveles de CFCs se redujeran considerablemente. De hecho, los científicos esperan para el 2024 una recuperación de la capa (similar a los niveles de 1985) gracias a estas medidas.

Lucha contra la contaminación atmosférica

Otro ejemplo de lo que se puede conseguir uniendo el esfuerzo entre todos, lo podemos encontrar en las medidas tomadas (en la década de los 60 en Estados Unidos) contra los efectos nocivos de la contaminación atmosférica en la salud del hombre. En 1963 y 1970 se firmaron las enmiendas “Clean Air Act” y el “Federal Clean Act”, respectivamente, después de la preocupación recogida por parte de la sociedad norteamericana. De este modo, se concretó que la Agencia de Protección Medioambiental en Estados Unidos (EPA) se encargaría de definir los estándares de la calidad del aire para los seis contaminantes más importantes incluyendo, dióxido de nitrógeno, ozono (bueno en lo alto de la atmósfera pero nocivo para el ser humano), dióxido de sulfuro, partículas y plomo. En abril del 2007, la EPA publicó unos resultados esperanzadores para sus últimos 30 años de trabajo desde la firma del acuerdo, afirmando que los niveles de polución de la atmósfera habían caído hasta un 54% a pesar del crecimiento de la población norteamericana y el incremento de consumo de energía en la misma franja temporal.


Los dos ejemplos de aquí arriba fueron posibles por el compromiso y activismo ciudadano, consiguiendo la modificación necesaria en la legislación y compromiso por parte de las empresas. Hoy en día estamos en una situación similar ante el reto del calentamiento global y para conseguir una mejora en nuestro día a día.

¿Qué vamos a hacer?



Algo más que un mero adorno en casa

Enviado por Emilio de los Santos Benítez

En ciertos materiales domésticos, como cortinas, moquetas, madera contrachapada o adhesivos está presente un tipo de gas tóxico llamado formaldehído o aldehído fórmico. Este compuesto deteriora la calidad del aire de los hogares, causando posibles alergias, asma o hasta dolores de cabezas.

¿A quién acudir ante esta amenaza que pocos conocen? A las plantas, ellas serán nuestras aliadas. Un estudio del Instituto Nacional de Horticultura de Corea del Sur ha confirmado que tener macetas dentro de casa ayuda a mejorar el aire y a suprimir el formaldehído.

La investigación expuso dos plantas domésticas diferentes, un ficus benjamina (Ficus Benjamina) y una aralia o fatsia (Fatsia Japonica), al tóxico en cámaras de prueba. Primero se comprobó la capacidad de purificación de la planta completa, y después se hizo lo mismo con cada una de las partes de las mismas: hojas y tallo por un lado, y raíces por otro.

Los dos ejemplares eran capaces de absorber un 80% del formaldehído en 4 horas. En las cámaras sin sujeto de pruebas, el compuesto se reducía sólo a un ritmo del 7,3%, durante el día, y del 6,9%, durante la noche, en 5 horas.

No obstante, el análisis ha observado que las partes aéreas (tallo y hojas) reducen más el contaminante de día que de noche. Esto se debe a que los estomas, pequeños poros que tienen los vegetales en su superficie, sólo están abiertos de día.

En cuanto a las raíces, se aprecia cierta diferencia: las del ficus absorben prácticamente lo mismo que su zona aérea de noche, mientras que las de la aralia parecen asimilar algo más que su parte superior en horas de poca luz. La diferencia puede deberse a que la raíz de la fatsia ocupa más superficie, ya que necesita una maceta más grande.

Aunque el estudio se ha centrado sólo en estos dos ejemplares, los resultados son aplicables a casi todas las plantas domésticas. Por tanto, ya no es justo mirar a la maceta de casa como un mero objeto decorativo, sino como un elemento purificador del aire que mejora nuestra calidad de vida.



Conejos acaban con la flora de una isla de la Antártida

Enviado por Juanma

Desde que en el año 2000 se decidió acabar con los gatos que habitaban en la isla de Macquarie, el número de conejos se ha incrementado notoriamente consiguiendo arrasar con las plantas de la zona.

Los conejos se introdujeron en la isla en 1878 por cazadores de foca para alimentarse. En 1970, la población de conejos llegaba a 130.000 unidades afectando considerablemente al entorno de la isla por lo que se inició, el primer proyecto de control de la población mediante mixomatosis, consiguiendo reducir el número hasta 20.000 en una década.

Los gatos conseguían mantener a raya a los conejos pero fueron exterminados ya que se comían a aves marinas de la zona y ello produjo un consiguiente crecimiento del número de conejos.

Ahora, el daño causado por los conejos a la flora de la isla se estima en 11 millones de libras esterlinas que las autoridades tendrán que gastar para contener a la población de estos lepóridos y evitar un mal mayor.

En la actualidad existen alrededor de 100.000 conejos que acaban con el follaje de esta isla situada entre Australia y la Antártida, siendo uno de los lugares más importantes para la procreación del pingüino real.