sábado, 18 de julio de 2009



Los desafíos ambientales de Obama

Enviado por Silvia García

Que la política de Bush en materia medioambiental ha sido nefasta lo sabemos todos. Durante 8 años la administración Bush intentó hacer creer a la opinión pública estadounidense que los riesgos ambientales del cambio climático eran mínimos en comparación con las pérdidas económicas derivadas del apoyo a acuerdos internacionales en cambio climático, y que por eso no los ratificaban. En la penúltima Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Clima en Bali celebrada en diciembre de 2007, la delegada de los Estados Unidos sufrió grandes presiones y tuvo que soportar los abucheos de un buen número de participantes. Y es que la negativa de la primera potencia del mundo a no poner su granito de arena en la lucha contra el cambio climático es especialmente notoria ya que los Estados Unidos albergan el 4.6% de la población pero generan el 20% de las emisiones globales de dióxido de carbono. En la última cumbre sobre el clima celebrada en Poznan (Polonia) el mes pasado, Obama todavía no había tomado posesión, así que habrá que esperar a finales de este año cuando se celebre en Copenhague la siguiente cumbre internacional de cambio climático para ver qué posición toma Estados Unidos bajo el nuevo gobierno.



Hay grandes esperanzas puestas en un cambio de política ambiental ya que Barack Obama ha reconocido en varios de sus discursos que el planeta está en peligro y ha hecho pública su disposición a actuar para disminuir el impacto de los Estados Unidos en el calentamiento global. Se han fijado retos inimaginables en la era Bush, como cortar las emisiones de carbono en un 80% antes del 2050, el mismo objetivo que la Unión Europea pretende alcanzar.

Otros objetivos a destacar son el impulso de nuevas tecnologías bajas en emisiones de carbono, como la fabricación y venta de un millón de coches eléctricos en los próximos 7 años y la obligación de que todos los edificios públicos, entre los que se incluye la Casa Blanca, usen un 30% de energía proveniente de fuentes renovables para el año 2020.

En comparación con la política medioambiental de Bush, estas iniciativas suponen un cambio radical y después de 8 años de nefastas consecuencias para el medio ambiente, parece que los Estados Unidos están dispuestos a liderar, de una vez por todas, la lucha contra el cambio climático. Algunos se preguntan si todo esto es realista en plena crisis económica mundial, sin embargo el objetivo ahora más que nunca tiene que ser crear puestos de trabajo en el sector ambiental e invertir en tecnologías que utilicen fuentes de energía que no producen gases de efecto invernadero. Las expectativas con Obama están muy altas, también en política medioambiental.




Internet y su huella ecológica

Enviado por Silvia García

Es domingo por la mañana. Te levantas y abres la página Web de Verdecito para leer las últimas noticias ambientales. A la vez abres otras dos nuevas ventanas para buscar en Google y Wikipedia un par de conceptos que no te han quedado claros. Y te bajas un video de YouTube mientras lees tus últimos emailes.

Esta situación puede parecerte inofensiva, pero ¿Sabías que navegar por Internet tiene un impacto en el medio ambiente? ¿Te sorprendería saber que la industria de internet genera el 2% de las emisiones globales de C02?

Las páginas Web tienen archivos almacenados en servidores que están en ordenadores conectados a través de redes que necesitan electricidad para su funcionamiento. Y como todos sabemos, la electricidad se produce quemando combustibles fósiles como petróleo, carbón o gas natural. En esta línea, un nuevo estudio de la Universidad de Harvard ha revelado que 2 búsquedas en el Google causan emisiones de C02 equivalentes a hervir agua en una kettle (típico hervidor de agua de 1-2 litros de capacidad usado en países anglosajones). De acuerdo con el citado estudio, una búsqueda en el Google genera 7g de C02 mientras que hervir agua en una kettle genera 15g. Esto es debido a la forma que Google tiene de operar, con enormes centros de datos repartidos alrededor del mundo, los que consumen mucha energía. Google no opera sólo con un servidor; al hacer una búsqueda, ésta va a diferentes servidores los que compiten entre ellos. Los servidores están repartidos por el mundo y Google nos manda los datos de vuelta desde el servidor que produce la respuesta más rápidamente. El sistema minimiza el tiempo de espera para el usuario pero consume mucha energía.

Otros estudios calculan entre 1g y 10 g de emisiones de C02 por cada búsqueda en el Google, dependiendo de si se enciende específicamente el ordenador para hacer la búsqueda o ya estaba encendido, ya que solamente tener el ordenador encendido genera entre 40 g y 80 g de C02 a la hora.



Críticas a estos cálculos no se han hecho esperar y otros investigadores estiman que se pueden hacer 8 búsquedas en el Google hasta que se emita el mismo C02 a la atmósfera que al hervir agua en la kettle, y no sólo 2 como las investigaciones de la Universidad de Harvard desvelan. Además, algunos contestan al estudio de la Universidad de Harvard argumentando que el cuerpo humano emite 3 litros de gas al día, que contienen 0.07 g de CH4, gas de efecto invernadero hasta 25 veces más potente que el C02 y que tiene el mismo efecto sobre el calentamiento global que 2g de C02. De este modo podríamos calcular la cantidad de pedos a los que equivale una búsqueda en el Google o hervir agua para un café.

Bromas aparte, la polémica está servida y mientras unos se empeñan en demostrar los impactos ambientales de la industria asociada a internet a otros les parece insignificante comparado con las emisiones procedentes de fuentes naturales. Lo que sí es cierto es que hay muchos intereses económicos en juego en una industria totalmente emergente y que se ha vuelto imprescindible para el desarrollo de la economía ¿Quién podría trabajar sin conexión a internet? Y no solo trabajar, ya que internet es una fuente creciente de ocio en las sociedades industrializadas. Entretanto, quizás nuevos estudios calculen en los próximos meses cuantos gramos de C02 se emiten a la atmosfera por hervir agua en Second Life o si los avatares contribuyen al calentamiento global emitiendo CH4.



Soluciones para el calentamiento global. Colchones Orgánicos.

Enviado por Juanma

Os dejamos una idea para la próxima vez que vayáis a comprar un colchón de dormir: ¿cuántos de nosotros conocemos en detalle los materiales de los que están hechos los colchones y cómo afectan al calentamiento global?

La mayoría de los colchones están fabricados con materiales que sí afectan al calentamiento de la atmósfera: productos químicos sintéticos como acrilonitrilo, polietileno, ácido tereftálico, glicol, polyester, nylon y poliuretano.

La Agencia de Sustancias Tóxicas y Registro de Enfermedades, perteneciente al departamento de Salud del gobierno de Estados Unidos, ha alertado que incluso pequeñas cantidades de polibromodifenil éteres o, también llamados PBDE (compuestos bromados de efecto retardado usados en la fabricación de colchones, carcasas de aparatos electrónicos, muebles, etc...), puede resultar contraproducente para mujeres en estado de embarazo y el feto del bebé. Otro componente petroquímico utilizado en el proceso de fabricación de los colchones y actualmente sospechoso de ser cancerígeno, es el ácido perfluoroctanoico.


Las sustancias químicas anteriores contribuyen significativamente no solamente en nuestra salud sino también en la emisión de gases de efecto invernadero en nuestro ambiente. Los fabricantes han comenzado a reaccionar y ofrecer nuevas alternativas en colchones y productos de cama con un menor impacto en el medioambiente y en la salud de los consumidores: los colchones orgánicos o también conocidos como colchones de látex. El látex es un líquido blanquecino que se produce de la sabia extraída del árbol “Hebea Brasilensis” (Árbol de caucho) y que a través de un proceso de transformación agitando las burbujas de aire que contiene, se convierte en una sustancia moldeable y compacta consiguiendo distintos tipos de elasticidad.

¿Qué otras ventajas tiene además de preservar el medioambiente? Los colchones de látex evitan mucho mejor que los sintéticos la atracción de polvo y ácaros con lo que será beneficioso para aquellas personas que sufran de alergias. El látex, al dejar pasar el aire mejor a través de él que los sintéticos, también resulta más cómodo durante verano (más fresco) e invierno (más caluroso y acogedor), además de disponer de una flexibilidad natural que se adapta mejor a nuestro cuerpo. Existen distintos tipos de látex y oferta por lo que te recomendamos que te asesore un experto en una tienda especializada. No obstante, aquél que ponga 100% látex natural será el que mejor calidad te pueda ofrecer hoy en día.

Hay otras alternativas a los colchones con un impacto menor en el medioambiente que los colchones sintéticos, los futones. Éstos, están realizados generalmente con algodón o lana y requieren menor energía a la hora de producirlos, siendo biodegradables.




¿Hay solución para el calentamiento global?

Enviado por Juanma

A pesar de las previsiones pesimistas de algunos estudios científicos, ¡sí, podemos contribuir activamente contra el calentamiento! Existen múltiples maneras de combatir los efectos de los gases de invernadero y ayudar a escala global.

Recuperación de la capa de ozono

Desde los 80 ha habido una caída permanente (alrededor de un 4% por década) de la cantidad total de ozono de la estratosfera terrestre y una caída mucho más pronunciada en las regiones polares de la tierra durante el mismo periodo de tiempo. La disminución de la capa estratosférica de ozono tiene efectos dañinos para el hombre, exponiéndole a los rayos ultravioleta (UVB) responsables de enfermedades como tumores melánicos, cáncer de piel, cataratas, ataques al sistema inmunológico y, al campo: afectando a las plantaciones y destrucción del plancton. A principios de los 70 los científicos descubrieron que la fuente del problema eran los compuestos de clorofluorocarburos (CFC) que se habían utilizado en múltiples aplicaciones comerciales, industriales y del hogar, incluyendo sprays aerosoles, líquidos refrigerantes y aires acondicionados.

Cuando la prensa comenzó a informar, a mediados de los 80, de la disminución de la capa de ozono hubo una reacción fuerte por parte de la opinión pública con protestas hacia las empresas que comercializaban los aerosoles que contenían CFCs y precipitando una regulación por parte de la industria y una involucración por parte de los gobiernos. En 1985, un agujero en la capa de ozono fue descubierto siendo el detonante para que 43 naciones (incluido Estados Unidos) firmaran en 1987 el protocolo de Montreal que limitaba la producción y uso de CFCs. Hoy en día 191 países han firmado este acuerdo consiguiendo que los niveles de CFCs se redujeran considerablemente. De hecho, los científicos esperan para el 2024 una recuperación de la capa (similar a los niveles de 1985) gracias a estas medidas.

Lucha contra la contaminación atmosférica

Otro ejemplo de lo que se puede conseguir uniendo el esfuerzo entre todos, lo podemos encontrar en las medidas tomadas (en la década de los 60 en Estados Unidos) contra los efectos nocivos de la contaminación atmosférica en la salud del hombre. En 1963 y 1970 se firmaron las enmiendas “Clean Air Act” y el “Federal Clean Act”, respectivamente, después de la preocupación recogida por parte de la sociedad norteamericana. De este modo, se concretó que la Agencia de Protección Medioambiental en Estados Unidos (EPA) se encargaría de definir los estándares de la calidad del aire para los seis contaminantes más importantes incluyendo, dióxido de nitrógeno, ozono (bueno en lo alto de la atmósfera pero nocivo para el ser humano), dióxido de sulfuro, partículas y plomo. En abril del 2007, la EPA publicó unos resultados esperanzadores para sus últimos 30 años de trabajo desde la firma del acuerdo, afirmando que los niveles de polución de la atmósfera habían caído hasta un 54% a pesar del crecimiento de la población norteamericana y el incremento de consumo de energía en la misma franja temporal.


Los dos ejemplos de aquí arriba fueron posibles por el compromiso y activismo ciudadano, consiguiendo la modificación necesaria en la legislación y compromiso por parte de las empresas. Hoy en día estamos en una situación similar ante el reto del calentamiento global y para conseguir una mejora en nuestro día a día.

¿Qué vamos a hacer?



Algo más que un mero adorno en casa

Enviado por Emilio de los Santos Benítez

En ciertos materiales domésticos, como cortinas, moquetas, madera contrachapada o adhesivos está presente un tipo de gas tóxico llamado formaldehído o aldehído fórmico. Este compuesto deteriora la calidad del aire de los hogares, causando posibles alergias, asma o hasta dolores de cabezas.

¿A quién acudir ante esta amenaza que pocos conocen? A las plantas, ellas serán nuestras aliadas. Un estudio del Instituto Nacional de Horticultura de Corea del Sur ha confirmado que tener macetas dentro de casa ayuda a mejorar el aire y a suprimir el formaldehído.

La investigación expuso dos plantas domésticas diferentes, un ficus benjamina (Ficus Benjamina) y una aralia o fatsia (Fatsia Japonica), al tóxico en cámaras de prueba. Primero se comprobó la capacidad de purificación de la planta completa, y después se hizo lo mismo con cada una de las partes de las mismas: hojas y tallo por un lado, y raíces por otro.

Los dos ejemplares eran capaces de absorber un 80% del formaldehído en 4 horas. En las cámaras sin sujeto de pruebas, el compuesto se reducía sólo a un ritmo del 7,3%, durante el día, y del 6,9%, durante la noche, en 5 horas.

No obstante, el análisis ha observado que las partes aéreas (tallo y hojas) reducen más el contaminante de día que de noche. Esto se debe a que los estomas, pequeños poros que tienen los vegetales en su superficie, sólo están abiertos de día.

En cuanto a las raíces, se aprecia cierta diferencia: las del ficus absorben prácticamente lo mismo que su zona aérea de noche, mientras que las de la aralia parecen asimilar algo más que su parte superior en horas de poca luz. La diferencia puede deberse a que la raíz de la fatsia ocupa más superficie, ya que necesita una maceta más grande.

Aunque el estudio se ha centrado sólo en estos dos ejemplares, los resultados son aplicables a casi todas las plantas domésticas. Por tanto, ya no es justo mirar a la maceta de casa como un mero objeto decorativo, sino como un elemento purificador del aire que mejora nuestra calidad de vida.



Conejos acaban con la flora de una isla de la Antártida

Enviado por Juanma

Desde que en el año 2000 se decidió acabar con los gatos que habitaban en la isla de Macquarie, el número de conejos se ha incrementado notoriamente consiguiendo arrasar con las plantas de la zona.

Los conejos se introdujeron en la isla en 1878 por cazadores de foca para alimentarse. En 1970, la población de conejos llegaba a 130.000 unidades afectando considerablemente al entorno de la isla por lo que se inició, el primer proyecto de control de la población mediante mixomatosis, consiguiendo reducir el número hasta 20.000 en una década.

Los gatos conseguían mantener a raya a los conejos pero fueron exterminados ya que se comían a aves marinas de la zona y ello produjo un consiguiente crecimiento del número de conejos.

Ahora, el daño causado por los conejos a la flora de la isla se estima en 11 millones de libras esterlinas que las autoridades tendrán que gastar para contener a la población de estos lepóridos y evitar un mal mayor.

En la actualidad existen alrededor de 100.000 conejos que acaban con el follaje de esta isla situada entre Australia y la Antártida, siendo uno de los lugares más importantes para la procreación del pingüino real.




10 razones por las que la crisis es buena para el medio ambiente

Enviado por Silvia García

Crisis, crisis y más crisis. El 2009 está siendo un año duro desde el punto de vista económico. Sin embargo, no todo son malas noticias, la crisis está claramente ralentizando el consumo y eso tiene efectos positivos sobre el medio ambiente. Estas son las 10 principales razones por las que la crisis es buena, o menos mala, para el medio ambiente:

1. La reducción del consumo lleva aparejada un menor uso de los recursos naturales ya que se necesitarán menos materias primas para fabricar menos productos que antes. Y esto conlleva una menor generación de residuos tanto en el proceso de producción como en nuestros hogares.

2. Los bancos ya no tienen la solvencia de años pasados para invertir en la construcción de nuevas viviendas por lo que se urbanizarán menos áreas, disminuyendo notablemente la presión urbanística sobre los ya maltrechos ecosistemas españoles, especialmente en zonas costeras y alrededores de las grandes ciudades.

3. Las familias disponen ahora de menos capital para gastar en actividades altamente contaminantes como los viajes internacionales, ya que ir de vacaciones a Benidorm en coche en vez de a México en avión genera muchísimas menos emisiones de gases de efecto invernadero. Por ejemplo, un vuelo desde Europa a Florida produce el equivalente a las emisiones de C02 que un coche genera en un año. Un vuelo de ida y vuelta a Australia produce el equivalente a lo que consumen 3 coches medios en un año. Además, las emisiones de los aviones se realizan a una altitud donde el efecto dañino en las capas atmosféricas es mucho mayor que si se realizara a nivel del mar.


4. En tiempos de crisis sólo aquellas empresas que son rentables prevalecen; y éstas son las empresas más competitivas y solventes que suelen ser las que están más comprometidas con el medio ambiente. En línea con el ejemplo anterior, a finales del año pasado dos aerolíneas de bajo coste, la canadiense Zoom Airlines y la británica XL Airways tuvieron que cerrar ante la bajada de pasajeros. Empresas mucho más consolidadas como British Airways o Iberia se mantienen, y son estas empresas las que invierten más dinero en políticas medioambientales y promueven una actividad más sostenible con el medioambiente, ya que mejora su imagen pública.

5. Si la moneda de un país de se devalúa (como ha pasado recientemente en países industrializados como el Reino Unido e Islandia) la gente buscará productos locales que no estén sometidos a un aumento precio por el cambio de moneda, por ello las importaciones se reducirán y se consumirán más productos locales. También la gente dejará de viajar al extranjero (dónde los precios son más altos por el cambio de la moneda). El consumo local y las vacaciones en casa contribuirán a una reducción de las emisiones por transporte tanto de productos como de personas.

6. Es tiempos de crisis todos nos volvemos más austeros y ahorradores: no ponemos la calefacción a tope, apagamos las luces cuando no las usamos y utilizamos más el transporte público que el vehículo privado. Y nos replanteamos las actividades que realizamos en el tiempo de ocio; si no tenemos dinero que gastar es más probable que vayamos a dar un paseo al parque que al centro comercial, donde gastaríamos dinero en productos y servicios que a su vez utilizarían recursos y generarían residuos.

7. Un menor uso del coche significa menos emisiones a la atmósfera. La bajada en la venta de coches ya es un hecho tanto en Estados Unidos como en Europa, pero esto puede tener consecuencias tanto positivas como negativas ya que las grandes marcas de coches dispondrán de menos recursos para invertir en el desarrollo de modelos más eficientes y los consumidores seguiremos usando los modelos viejos y más contaminantes. Una razón con dos caras, pero lo que es seguro es que si hay crisis usamos menos el coche y emitimos menos gases de efecto invernadero a la atmósfera.

8. Si la natalidad ya estaba baja en tiempos de bonanza económica ahora que el desempleo y la inestabilidad económica crecen, las parejas se pensarán dos veces antes de traer al mundo una nueva boca que alimentar. Y esto es sin duda bueno para el medio ambiente ya que uno de los principales problemas ambientales a nivel global es la sobrepoblación del planeta. La tierra no tiene suficientes recursos para sostener los 6.7 billones de seres humanos que somos a día de hoy, especialmente si nos empeñamos en continuar con los mismos patrones de consumo que hemos tenido hasta ahora.


9. El encarecimiento de la cesta de la compra es un hecho que nos afecta a todos, y en tiempos de crisis el ahorro doméstico se hace muy importante. Comprar un kilo de patatas o lentejas será siempre más barato que comprar un kilo de carne de ternera o cerdo. Y la reducción del consumo de carne es bueno para el medio ambiente ya que es se necesita una superficie mucho menor de tierra y muchos menos recursos para alimentar a un vegetariano que a una persona que consume carne a diario.


10. Aunque el petróleo ha bajado de precio en los últimos meses, eso no significa que este barato o que nuevas subidas no se produzcan en los próximos meses. Y precios altos del petróleo sin duda benefician a nivel individual el uso del transporte público y a nivel estatal una apuesta por energías alternativas, siempre que estas sean renovables y no energía nuclear, claro.



Cuando la orina se convierte en fertilizante

Enviado por Emilio de los Santos Benítez

La orina siempre ha causado un cierto rechazo, en tanto que es un desecho que nuestro cuerpo expulsa. A pesar de ello, su riqueza en nitrógeno y otros nutrientes nunca se ha puesto en entredicho. Un estudio finlandés ha demostrado que este líquido es un eficaz fertilizante, orgánico y abundante, que mejora los resultados de los industriales.

Desde la antigüedad se sabe que la orina es un compuesto que se puede emplear como abono agrícola. No obstante, con la llegada de los fertilizantes convencionales, su uso se ha ido perdiendo, sobre todo ante la preocupación por el riesgo sanitario que pueda suponer.

El estudio, publicado por la American Chemical Society (ACS), comparó el uso de este fertilizante natural con otros industriales en la plantación de coles. Para ello, se empleó la orina de gente saludable, que estaba virtualmente libre de bacterias y de virus.

El resultado fue bastante interesante: las coles que habían sido fertilizadas con el desecho humano llegaron a desarrollarse más que las otras. Además, no había ningún tipo de diferencia nutricional ni de sabor en ellos.

El estudio demuestra, por tanto, que la orina humana se puede usar tranquilamente en la agricultura, ya que no afecta higiénicamente a la cosecha.

Se espera que las granjas que practican la agricultura ecológica, que están muy interesadas en su uso, pero que no se atreven, vayan perdiendo poco a poco su miedo con la publicación de estos resultados positivos y contrastados.