sábado, 18 de julio de 2009


El hombre electrónico

Enviado por Silvia García

¿Cuántas veces has cambiado de móvil?

¿Cuántos ordenadores has tenido ya?

¿Tienes cámara digital, IPOD, Nintendo Wii y televisión de pantalla de plasma?

Ordenadores, teléfonos móviles, GPS, walkman, televisiones, lavadoras, tostadores, aspiradores y un larguísimo etcétera. Todos usamos aparatos eléctricos que tarde o temprano se convertirán en residuos. En los últimos años la cantidad de basura electrónica producida en las sociedades desarrolladas ha aumentado substancialmente:

Es una industria en auge que evoluciona muy rápidamente y esto unido al marketing de los productos hace que los aparatos eléctricos se queden obsoletos antes que nunca. El Hombre Electrónico que aparece en la foto de más abajo mide 7 metros de altura y pesa 3,3 toneladas. Es una escultura hecha con la cantidad de residuos eléctricos y electrónicos que un ciudadano medio (en el Reino Unido) tirará a la basura a lo largo de su vida, si se siguen consumiendo este tipo de productos al ritmo actual.

En España, la Fundación ECOTIC calcula que en el año 2010 se generaran 12 millones de toneladas de estos residuos sólo en ese país.

Se estima que actualmente cerca del 90% de la basura electrónica es eliminada mediante la incineración o por deposición en vertederos, tratamientos que no implican procesos de descontaminación ni de recuperación y que suponen importantes riesgos ambientales y un desperdicio de recursos.

No obstante, desde la puesta en marcha de la Directiva Europea sobre el Reciclaje de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) en 2005 se han dado grandes pasos en lo que se refiere a la recogida selectiva y reciclaje de la basura electrónica. La Directiva obliga a fabricantes y comerciantes de estos aparatos a responsabilizarse de los mismos al final de su vida útil, sufragando los gastos de la recogida, transporte, reciclado y tratamiento de estos residuos. Nosotros, como usuarios, debemos depositar los aparatos eléctricos en los puntos limpios habilitados por las municipalidades, desde donde son transportados a las empresas recicladoras para su correcto tratamiento.

En el caso de la basura electrónica, el concepto de residuos como recurso se cumple más que nunca ya que los aparatos eléctricos que tienen circuitos electrónicos contienen metales como hierro, aluminio o cobre por lo que su reciclaje se hace muy rentable. Pero los aparatos eléctricos también contienen otras sustancias peligrosas que deben ser tratadas con objeto de proteger el medio ambiente y la salud de las personas. Entre estos elementos peligrosos destaca el polvo de plomo en el cristal de las televisiones, mercurio en lámparas fluorescentes o HCFCs en los frigoríficos (se ha comprobado que los HCFCs son gases de efecto invernadero 12,500 veces más potentes que el C02).

La Directiva RAEE establece como objetivo que los estados miembros recojan 4 kg de residuos eléctricos y electrónicos por habitante y año. Este objetivo no es demasiado ambicioso y ha sido fácil de alcanzar por los diferentes países europeos. Por ello, en la actual revisión de la Directiva se está estudiando que el nuevo objetivo de recogida selectiva y reciclaje sea el 65% del peso de los aparatos eléctricos puestos en el mercado en los dos últimos años por cada país miembro. Un requisito mucho más exigente que favorecerá la protección del medio ambiente y estimulará la industria de reciclaje europea.

El Hombre Electrónico ha sido diseñado por el escultor Paúl Bomini con objeto de aumentar la conciencia de los ciudadanos a la hora de consumir aparatos eléctricos. La escultura fue estrenada en 2004 y expuesta por un largo período en Londres. En la actualidad, el Hombre Electrónico viaja por todo lo largo y ancho del territorio británico como parte de una campaña de concienciación pública para un consumo más responsable de los aparatos eléctricos. Esta campaña parte de la base de que todos compramos aparatos electrónicos como herramientas de trabajo u ocio, pero preguntándonos unas cuantas preguntas podemos inducir cambios en nuestro comportamiento que beneficiarán al medio ambiente, otras personas y a nosotros mismos:

¿Tienes algún aparato eléctrico o electrónico que no necesitas?

¿Podrías ser más responsable a la hora de comprar un nuevo producto electrónico?

¿Podrías reciclar o reparar estos productos una vez que se han quedado obsoletos o se han roto? ¿Intentas ahorrar energía en tu vida diaria?



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