sábado, 18 de julio de 2009



¿Hay solución para el calentamiento global?

Enviado por Juanma

A pesar de las previsiones pesimistas de algunos estudios científicos, ¡sí, podemos contribuir activamente contra el calentamiento! Existen múltiples maneras de combatir los efectos de los gases de invernadero y ayudar a escala global.

Recuperación de la capa de ozono

Desde los 80 ha habido una caída permanente (alrededor de un 4% por década) de la cantidad total de ozono de la estratosfera terrestre y una caída mucho más pronunciada en las regiones polares de la tierra durante el mismo periodo de tiempo. La disminución de la capa estratosférica de ozono tiene efectos dañinos para el hombre, exponiéndole a los rayos ultravioleta (UVB) responsables de enfermedades como tumores melánicos, cáncer de piel, cataratas, ataques al sistema inmunológico y, al campo: afectando a las plantaciones y destrucción del plancton. A principios de los 70 los científicos descubrieron que la fuente del problema eran los compuestos de clorofluorocarburos (CFC) que se habían utilizado en múltiples aplicaciones comerciales, industriales y del hogar, incluyendo sprays aerosoles, líquidos refrigerantes y aires acondicionados.

Cuando la prensa comenzó a informar, a mediados de los 80, de la disminución de la capa de ozono hubo una reacción fuerte por parte de la opinión pública con protestas hacia las empresas que comercializaban los aerosoles que contenían CFCs y precipitando una regulación por parte de la industria y una involucración por parte de los gobiernos. En 1985, un agujero en la capa de ozono fue descubierto siendo el detonante para que 43 naciones (incluido Estados Unidos) firmaran en 1987 el protocolo de Montreal que limitaba la producción y uso de CFCs. Hoy en día 191 países han firmado este acuerdo consiguiendo que los niveles de CFCs se redujeran considerablemente. De hecho, los científicos esperan para el 2024 una recuperación de la capa (similar a los niveles de 1985) gracias a estas medidas.

Lucha contra la contaminación atmosférica

Otro ejemplo de lo que se puede conseguir uniendo el esfuerzo entre todos, lo podemos encontrar en las medidas tomadas (en la década de los 60 en Estados Unidos) contra los efectos nocivos de la contaminación atmosférica en la salud del hombre. En 1963 y 1970 se firmaron las enmiendas “Clean Air Act” y el “Federal Clean Act”, respectivamente, después de la preocupación recogida por parte de la sociedad norteamericana. De este modo, se concretó que la Agencia de Protección Medioambiental en Estados Unidos (EPA) se encargaría de definir los estándares de la calidad del aire para los seis contaminantes más importantes incluyendo, dióxido de nitrógeno, ozono (bueno en lo alto de la atmósfera pero nocivo para el ser humano), dióxido de sulfuro, partículas y plomo. En abril del 2007, la EPA publicó unos resultados esperanzadores para sus últimos 30 años de trabajo desde la firma del acuerdo, afirmando que los niveles de polución de la atmósfera habían caído hasta un 54% a pesar del crecimiento de la población norteamericana y el incremento de consumo de energía en la misma franja temporal.


Los dos ejemplos de aquí arriba fueron posibles por el compromiso y activismo ciudadano, consiguiendo la modificación necesaria en la legislación y compromiso por parte de las empresas. Hoy en día estamos en una situación similar ante el reto del calentamiento global y para conseguir una mejora en nuestro día a día.

¿Qué vamos a hacer?

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