sábado, 18 de julio de 2009


La bolsa (de plástico) o la vida

Enviado por David Pérez

El uso de bolsas de plástico va en detrimento de nuestro medio ambiente y tiene impactos sobre la salud humana, un precio oculto pero caro por utilizar un producto fácilmente sustituible.

Los españoles tenemos la mala costumbre de aceptar bolsas de plástico en el supermercado cada vez que vamos a comprar. Esto es un dispendio, y es además contaminante. Las bolsas de plástico utilizan el petróleo como materia prima y además no son biodegradables, con lo cual cada una de las bolsas que acaba en un vertedero o simplemente tirada en medio del bosque podrá ser encontrada por tus tataranietos: duran unos cien años.

Por este motivo, el Ministerio de Medio Ambiente ha previsto en el Plan Nacional de Residuos introducir ‘instrumentos económicos’ para reducir su uso. Un ejemplo es la posibilidad de que los comercios puedan cobrar una pequeña cantidad por cada bolsa expedida, tal y como sucede en otros países de Europa. En países como Alemania el uso de bolsas de tela o papel se ha generalizado y ya son pocos los ciudadanos que demandan bolsas de plástico en sus compras. De hecho, es un gesto mal visto debido a la conciencia medioambiental de la ciudadanía. De esta forma el país se ahorra petróleo y el medio ambiente se ahorra basura.



El objetivo del Plan de Residuos es eliminar el uso de este tipo de bolsa en un 70% y en la medida de lo posible, sustituirlo por bolsas de papel.

En este sentido el Parlamento Europeo (PE) aprobaba recientemente una nueva directiva sobre residuos que amplia las exigencias y marca a los países comunitarios una serie de objetivos para los próximos años. De esta manera, se establecen planes de gestión de los desechos, en los que la eliminación es la última opción, y objetivos vinculantes para la reutilización y el reciclaje. Sin embargo, algunos europarlamentarios y las asociaciones ecologistas consideran limitada esta nueva norma.

La nueva directiva trata de hacer frente a un problema que no ha parado de crecer en los últimos años: cada ciudadano comunitario genera anualmente 3,5 toneladas de residuos, según datos de la Unión Europea. En cuanto a los residuos sólidos urbanos (RSU), las últimas cifras (de 2004) hablan de 520 kilos por persona y año, y las estimaciones apuntan a los 680 kilos, lo que supone un crecimiento de casi el 50% en 25 años.

Entre sus principales novedades, destaca que los Estados miembros estarán obligados a realizar planes nacionales de gestión de residuos y programas de prevención, que deberán seguir la siguiente jerarquía, por orden de importancia: prevención, reutilización, reciclaje, valorización y eliminación. La Comisión Europea (CE) establecerá en 2014 objetivos para la prevención de residuos aplicables a partir de 2020. De esta manera, se quiere revertir el orden actual, en el que la eliminación en los vertederos es la principal opción (el 67%) para deshacerse de los residuos.

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