martes, 8 de diciembre de 2009

NOTICIAS DEL MUNDO



El cambio climático coloca al mundo en el peor de los escenarios.

El aumento de CO2 en la atmósfera, causante del calentamiento climático, se ubica "más allá del peor de los escenarios" imaginado en 2007 por los científicos de todo el mundo, advirtió el climatólogo francés Hervé Le Treut.
AFP

En términos de emisiones de CO2, estamos más allá del peor de los escenarios imaginados en las proyecciones del Grupo intergubernamental de expertos sobre el clima", explicó a la AFP este especialista del clima.

"No hay signo importante que nos incite a ser optimistas. Estamos en una trayectoria que se traduciría, según los modelos, en 4 a 6 grados de calentamiento" de aquí a fines de siglo, agregó, a diez días de la cumbre de Copenhague que trata de contener el alza de la temperatura. Las emisiones mundiales de CO2 vinculadas a la utilización de energías fósiles aumentaron en un 29% entre 2000 y 2008.

Según un reciente estudio del Global Carbón Project (GCP) alcanzaron 8.700 millones de toneladas en 2008, un nuevo record absoluto después del alza de 2% con respecto a 2007. No obstante, frente a estas cifras, Hervé Le Treut apela a ser "prudente con las trayectorias hacia el horizonte de 2100".

¿Frente a la amplitud de la amenaza, los científicos deben modificar sus previsiones? ¿El último informe del GIEC, publicado en 2007, está o no caduco y acaso no debería ser puesto al día sin esperar su próxima versión, prevista para 2013?

Aunque reconoce que el documento sobre la elevación del nivel del mar es conservador (varios estudios, que toman en cuenta el deshielo en Groenlandia, hablan ahora un aumento de un metro de aquí a 2100) el experto rechaza con firmeza la idea de una actualización permanente que "ofrecería un frente frágil a todas las críticas".
"El texto es suficiente como para dar una idea del nivel con el que hay que actuar", subraya el climatólogo, que participa en los trabajos del GIEC y dirige el Instituto Simón Laplace, federación de seis laboratorios de investigación en ciencias del medio ambiente.

Frente a la real dificultad de imaginar lo que podría ser, concretamente, "un mundo más caliente", Hervé Le Treut subraya la necesidad de intensificar los esfuerzos para explicar cual podría ser el aspecto que tendrá el planeta en el futuro.
"Más allá de dos grados, se cambia de mundo, pero ¿cómo se traduce ésto? ¿Cuáles son las especies de árboles que estarían amenazadas, cuáles serán las mutaciones en las especies animales, cuánto quedará de nieve en los grandes glaciares de las montañas? Se necesita absolutamente tener esta información".

Cuando no trabaja en los modelos climáticos, mantiene una mirada atenta sobre las negociaciones en curso bajo auspicio de la ONU y prevé acudir a la cumbre de Copenhague en diciembre, no para una comunicación científica, sino para ver en qué va a culminar esta "diplomacia del clima".

Para que los cambios profundos vinculados a los cambios climáticos ("habrá ganadores y perdedores") se den de manera pacífica, Le Treut advierte contra las simplificaciones abusivas. "Hacer del cambio climático una catástrofe absoluta, sin escape ni remisión, es ir más allá de lo que dice la ciencia", escribió en su último libro 'Nouveau Climat sur la terre'.

Un estudio dice que, dado el actual sistema económico, es muy difícil evitar el calentamiento global.

Quizás entre las predicciones más terroríficas de los últimos tiempos esté la que dice que el calentamiento global es ya imparable. Según Tim Garrett, profesor en la Universidad de Utah, las emisiones de dióxido de carbono no se pueden estabilizar, no ya disminuir, a no ser que la economía mundial colapse totalmente o se construya el equivalente a una central nuclear cada día. Algo que en la práctica parece imposible.

El estudio llega a varias conclusiones de las que se pueden extraer las siguientes a modo de resumen que:

- El ahorro de energía o la eficiencia no hacen que se consuma menos energía, en su lugar hace que la economía crezca y se acelere el consumo de energía.
- Existe una constante a lo largo de la historia que liga el uso global de la energía a la productividad económica acumulada ajustada por la inflación. Así que no es necesario considerar el crecimiento de la población y el estándar de vida para predecir el consumo de energía y la resultante emisión de dióxido de carbono.
- La estabilización de las emisiones al ritmo actual requeriría aproximadamente unos 300 Gigavatios de potencia de energía nuevos cada año libres de emisiones. O lo que es lo mismo, el equivalente a construir una central nuclear nueva cada día. Según Garrett no hay otra manera sin afectar gravemente la economía.

Algunos economistas han criticado fuertemente el estudio argumentando la carencia de conocimientos económicos de su autor. Garret se defiende que ha usado una aproximación económica a un problema que en realidad es físico y como consecuencia ha llegado a un modelo de crecimiento económico global diferente al convencional.
Garret considera que la civilización es como un motor térmico que consume energía y produce trabajo en forma de producción económica. Sin consumo de energía la civilización no valdría nada, es la energía la que mantiene el valor económico. Si nos faltase energía la civilización colapsaría.

Según él la acumulación del la producción económica en el curso de la Historia está ligada al consumo de energía por un factor constante evaluado en 9,7 ± 0,3 milivatios por dólar (ajustado por inflación). Llega a esta conclusión a partir de datos sobre el producto interior bruto y la estimación de la producción económica a lo largo de los últimos 2000 años. Luego investigó las implicaciones que esto tiene para las emisiones de dióxido de carbono.

Según Garret los economistas creen que se necesita tener en cuenta la población y el estándar de vida para estimar la productividad, pero que en su modelo la única cosa que se necesita es saber cómo de rápido es el aumento en el consumo de energía. Según él son precisamente la población y el estándar de vida los que se ajustan a la disponibilidad de energía.

Según Garret todo esto significa que la aceleración en las emisiones de dióxido de carbono es difícil que cambie pronto porque el uso de la energía actual está ligado a la productividad económica del pasado.
Según este modelo la civilización evoluciona en un ciclo de retroalimentación espontáneo mantenido sólo por el consumo de energía y la incorporación de materia medioambiental. Al crecer consume más y en consecuencia crece más y puede consumir más.

Lo más provocativo del modelo de Garret, y que es contrario a lo que creía antes del estudio, quizás sea la afirmación de que el ahorro de energía no reduce el uso de energía, sino que hace crecer la economía y por tanto el uso de energía. Según Garret hacer a la civilización más eficiente simplemente le permite crecer más rápido y consumir más energía.

"Sólo estoy diciendo que no es realmente posible ahorrar energía de una manera significativa porque la actual tasa de consumo de energía está determinada por la producción económica del pasado… Ahorrar energía hace sentir bien, y eso está bien, pero no debería de haber pretensiones de que esto marcará una gran diferencia."

Pese a todo Garret continúa usando su bicicleta, tomando el autobús, utilizando una cuerda de tender ropa tradicional y una segadora de césped manual.

Según Garret a la hora de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero frecuentemente se discuten estrategias como el ahorro de energía, reducir la población, usar fuentes de energía alternativas… Pero casi nadie menciona una: disminuir el estándar de vida, que además se dará de todos modos si hay una fuerte crisis energética o si la economía colapsa.

Garret cree que el sistema es determinista. La población y el estándar de vida son sólo una función de la actual eficacia energética. Esto deja el cambio a fuentes de energía que no emitan dióxido de carbono como la única opción disponible. Pero para poder estabilizar las emisiones (no ya reducirlas) deberíamos de pasarnos a ese tipo de fuentes de energía a un ritmo de un 2,1% anual, que es el equivalente a construir una central nuclear al año.

"Si la sociedad invierte suficientes recursos en nuevas fuentes de energía que no emitan dióxido de carbono, entonces quizás pueda continuar creciendo sin aumentar el calentamiento global."

Garret advierte que su estudio no es una invitación a la inacción, pero que no está claro que las decisiones políticas tengan la capacidad de cambiar el curso futuro de la civilización.

Los impactos del cambio climático se dejan sentir en el planeta.

La mayoría de los científicos se muestra cada vez más convencida de que los cambios provocados por los gases de efecto invernadero ya han empezado a manifestarse en el planeta.
07 Dec 2009 AFP

Principales indicadores recogidos por la prensa científica en los últimos tres años:

ELEVACIÓN DEL NIVEL DE LOS MARES: el nivel de los mares se ha elevado al mismo tiempo que la temperatura de la Tierra, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIECC). La media global del nivel del mar ha aumentado 1,8 milímetros por año desde 1961 y se aceleró a partir de 1991 a una media de 3,1 mm anuales. El GIECC considera que el nivel de los mares podría aumentar entre 18 y 59 centímetros hacia 2100 y advierte que se está acelerando el deshielo de las zonas marítimas glaciales.

DESHIELO DE GLACIARES: los glaciares y las zonas nevadas de las altas cumbres de ambos hemisferios se han reducido drásticamente en las últimas décadas. Por ejemplo, la nieve en la cima del Kilimanjaro, la montaña más alta de África, podría desaparecer por completo en 20 años, advirtió el mes pasado un grupo de expertos estadounidenses.

CAMBIOS ESTACIONALES: algunas especies de pájaros y de peces están cambiando de hábitat debido al aumento de la temperatura. Algunos pescadores han observado que especies exóticas de peces propias de climas más cálidos viven ahora en las aguas del sur de Gran Bretaña.

ACIDEZ DE LOS OCÉANOS: la acidez de los océanos está aumentando porque éstos absorben más dióxido de carbono (CO2), con su consiguiente impacto en los corales y los microorganismos, advierten los biólogos.


LOS POLOS: El deshielo causado por el cambio climático hace que los expertos consideren que el hielo del Ártico desaparecerá completamente en los meses de verano dentro de unos 20 ó 30 años. Por su parte, la Antártica ha aumentado su temperatura en 2,5 grados centígrados en los últimos 50 años.

METANO SUBTERRÁNEO: en lagos del norte de Siberia se han hallado emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero. El calentamiento de la capa interna del hielo aumenta la temperatura del subsuelo y se produce ese gas, que puede almacenarse durante miles de años.

CAMBIOS EN LAS PRECIPITACIONES: los cambios en lluvias y nieve han sufrido aumentos y disminuciones significativas entre 1900 y 2005 en numerosas partes del planeta.


TORMENTAS: los científicos son reacios a establecer un nexo entre el cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos como inundaciones o ciclones.

La Antártida Oriental comenzó a perder hielo en 2006.

La Antártida Oriental parece haber empezado a perder hielo en 2006, según un estudio de la Universidad de Texas en Austin (Estados Unidos) que se publica en la edición digital de la revista 'Nature Geoscience'.
EUROPA PRESS

Según explican los autores del trabajo, los movimientos de gravedad de la masa de hielo en la Antártica confirman las estimaciones anteriores sobre la pérdida de hielo en la Antártida Occidental y sugieren que la Oriental ha perdido su equilibrio característico en los pasados años.

Los científicos, dirigidos por Jianli Chen, utilizaron datos obtenidos del instrumento 'Gravity Recovery and Climate Experiment' (GRACE, según sus siglas en inglés) para estimar la masa de hielo de la Antártida entre abril de 2002 y enero de 2009. Su estimación de una pérdida de 132 gigatoneladas de hielo al año en la Antártida Occidental supone una confirmación independiente de anteriores resultados.

Sin embargo, los investigadores también descubrieron que la capa de hielo de la Antártida Oriental, que se había mantenido en equilibrio con cierto margen de error, comenzó a perder masa a partir de 2006.

La pérdida estimada procede de las regiones costeras de la Antártida Oriental y supone unas 57 gigatoneladas por año, a pesar de un gran rango de incertidumbre de +/- 52 gigatoneladas por año.

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